Cuando los gestos también gobiernan

Las decisiones individuales de quienes gobiernan también impactan en la percepción pública, especialmente cuando la realidad social exige sensibilidad y austeridad.

Política11/01/2026 Editorial
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La reciente polémica generada en Calingasta a partir de la compra de teléfonos de alta gama por parte del intendente vuelve a colocar en el centro del debate un aspecto clave de la gestión pública: la coherencia entre los actos personales de quienes gobiernan y el contexto social en el que esos actos se producen. Más allá de la legalidad de la operación o del origen privado de los fondos, los hechos adquieren otra dimensión cuando son observados por una comunidad que atraviesa dificultades laborales y económicas.

En San Juan, como en gran parte del país, la sensibilidad social está marcada por la incertidumbre, la pérdida de empleo y la demanda de un Estado presente, pero también prudente. En ese escenario, los símbolos importan. Los funcionarios no solo administran recursos: encarnan valores, prioridades y niveles de empatía. Cada decisión que se hace visible puede fortalecer la confianza ciudadana o, por el contrario, profundizar la distancia entre la política y la sociedad.

Este episodio debería funcionar como una oportunidad para una reflexión más amplia, no solo a nivel departamental sino también provincial. La transparencia, la comunicación clara y el cuidado del mensaje público son herramientas indispensables para consolidar el vínculo democrático. Gobernar no es únicamente cumplir con la ley; es, sobre todo, comprender el impacto social de cada gesto. Recuperar esa mirada y transformarla en un criterio permanente de gestión aparece como un paso necesario para construir una política más cercana, responsable y creíble.

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