La siniestralidad vial en San Juan muestra una paradoja que preocupa a las autoridades: mientras el número total de accidentes disminuyó, la cantidad de víctimas fatales creció respecto del año pasado. Según un informe elaborado por la Dirección D-7 de Tránsito, en lo que va de 2026 se contabilizaron 4.674 siniestros, pero ya son 54 las personas que murieron como consecuencia de estos hechos.
El jefe de la D-7, comisario general Ricardo Díaz, explicó que el registro incluye desde accidentes con daños materiales hasta aquellos que provocaron heridos o fallecidos. La cifra representa una reducción considerable frente a años anteriores: durante el mismo período de 2022 se habían contabilizado alrededor de 6.200 siniestros, mientras que en comparación con 2025 el descenso ronda los 800 casos.
Desde la fuerza atribuyen parte de esa disminución a los operativos preventivos, los controles en las calles y las campañas de concientización. La estrategia también incluye charlas y capacitaciones destinadas a distintos sectores de la comunidad.
Sin embargo, el descenso general no se refleja en los episodios más graves. A esta altura de 2025 habían muerto 42 personas en siniestros viales, mientras que este año la cifra ya llegó a 54. El dato adquiere mayor relevancia porque el año pasado cerró con 62 víctimas fatales, el número anual más bajo registrado hasta entonces.
La proyección encendió las alarmas dentro de la Dirección de Tránsito, que busca evitar que el incremento de las muertes termine anulando los avances conseguidos en la reducción de los accidentes. Para Díaz, el escenario obliga a reforzar las tareas de prevención y a profundizar las campañas dirigidas a los conductores.
Una característica que aparece con frecuencia entre los accidentes fatales es la ausencia de terceros involucrados. En varios de los casos registrados, se trató de vehículos que volcaron o impactaron contra objetos fijos, particularmente en departamentos alejados.
Las autoridades identifican entre las posibles causas el cansancio o sueño al volante, el consumo de alcohol, la velocidad excesiva y las distracciones. Entre estas últimas, el uso del teléfono celular aparece como uno de los comportamientos que genera mayor preocupación.
Las motocicletas también ocupan un lugar central en las estadísticas. Según el informe de la D-7, aproximadamente cuatro de cada diez personas fallecidas en siniestros viales circulaban en moto. La elevada exposición de estos conductores frente a impactos y vuelcos convirtió a los motociclistas en uno de los principales focos de las campañas preventivas.
En cuanto a las edades, el grupo de entre 30 y 50 años continúa concentrando la mayor cantidad de siniestros. El dato forma parte de un análisis que las autoridades utilizan para definir hacia qué sectores orientar los controles y las acciones de concientización.
Para Díaz, la reducción de los accidentes demuestra que las políticas de prevención pueden generar resultados, pero consideró que todavía persisten conductas que deberían estar incorporadas como normas básicas de seguridad vial.
El funcionario planteó que modificar esos hábitos requiere un proceso sostenido de educación y concientización. En ese marco, la D-7 continúa ofreciendo capacitaciones gratuitas y abiertas a toda la comunidad, con el objetivo de reforzar las herramientas para una conducción más segura.
El desafío para San Juan será ahora conseguir que la caída en la cantidad de siniestros también se traduzca en menos víctimas. Con 54 muertes registradas en lo que va del año, la prioridad de las autoridades pasa por reducir la gravedad de los accidentes y evitar que 2026 termine superando el récord negativo que dejó el año anterior.
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