A doce meses del traslado de los tradicionales puestos de panchos hacia la zona del Parque Belgrano, sobre calle Alberdi, los trabajadores del sector trazan un balance con matices. Si bien reconocen avances en términos de organización y condiciones sanitarias, coinciden en que el cambio de ubicación tuvo un impacto negativo en el nivel de ventas y en la afluencia de público.
Comerciantes consultados señalan que el movimiento actual se encuentra por debajo del registrado en su anterior emplazamiento, donde la cercanía con paradas de colectivos y zonas de alto tránsito favorecía la llegada de clientes. En el nuevo espacio, en cambio, la menor circulación peatonal se traduce en una caída significativa de la actividad, que en algunos casos ronda el 40%.
La merma en la demanda no solo se explica por la relocalización, sino también por el contexto económico general, que afecta a distintos rubros gastronómicos. Frente a este escenario, los emprendedores apelan a estrategias comerciales para sostener el negocio, como promociones y eventos temáticos orientados a captar nuevos consumidores.
Otro de los factores que incide en la baja concurrencia es la distancia respecto de los circuitos habituales de los clientes, especialmente estudiantes y usuarios del transporte público, que anteriormente constituían una parte importante de la demanda diaria.
A las dificultades comerciales se suma un problema operativo: la falta de conexión eléctrica definitiva. Actualmente, los puestos deben funcionar con generadores propios, lo que implica un costo adicional elevado en combustible, mientras aguardan la habilitación del servicio.
Pese a este panorama, los trabajadores mantienen expectativas de mejora a partir del desarrollo de nuevos espacios recreativos en la zona, que podrían incrementar la circulación de personas. No obstante, advierten que el horario de funcionamiento actual, más acotado que en el pasado, también limita las posibilidades de recuperación.
En este contexto, el sector continúa adaptándose a una nueva dinámica, con la expectativa de que una mayor afluencia de público y mejoras en la infraestructura permitan revertir la tendencia y consolidar el polo gastronómico.
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