El proyecto del radiotelescopio chino instalado en el departamento Calingasta volvió a captar atención internacional tras la publicación de un informe de The New York Times que expone las dificultades que atraviesa la iniciativa científica impulsada de manera conjunta entre organismos argentinos y chinos.
La repercusión fue difundida por la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de San Juan, desde donde destacaron el alcance internacional alcanzado por el proyecto, considerado estratégico para el desarrollo de investigaciones vinculadas a la radioastronomía y la geodesia.
Según el artículo, el caso se transformó en un ejemplo concreto del impacto que tiene la creciente tensión geopolítica entre Estados Unidos y China sobre proyectos científicos desarrollados en América del Sur. En ese contexto, la continuidad del radiotelescopio quedó envuelta en una compleja disputa política y diplomática.
Uno de los puntos centrales señalados en el informe es la decisión del Gobierno argentino de no renovar acuerdos bilaterales con China, situación que generó incertidumbre administrativa alrededor del emprendimiento científico y frenó parte de su avance operativo.
Las principales objeciones planteadas sobre el proyecto están relacionadas con el eventual uso dual de la tecnología instalada, es decir, la posibilidad de aplicaciones tanto civiles como militares. Ese aspecto coincide con cuestionamientos formulados desde sectores vinculados a Estados Unidos respecto al crecimiento de la infraestructura tecnológica china en distintos países de la región.
A las tensiones internacionales se agregan además inconvenientes técnicos que dificultan la concreción definitiva de la obra. Entre ellos se encuentra la retención en Aduana de componentes fundamentales para completar el montaje de la antena, pese a que investigadores vinculados al proyecto aseguran haber presentado toda la documentación requerida.
Desde el ámbito científico sostienen que el denominado CART tendría un rol relevante en investigaciones internacionales relacionadas con mediciones geofísicas de alta precisión y el estudio del movimiento de placas tectónicas. Además, remarcan que la instalación posicionaría a San Juan como un punto estratégico dentro de la red global de observación astronómica.
El caso refleja cómo proyectos de cooperación científica internacional comienzan a verse atravesados por disputas geopolíticas cada vez más profundas, en un escenario donde la competencia tecnológica entre las principales potencias mundiales también impacta sobre iniciativas académicas y de investigación en Argentina.
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