
Avanza la precarización laboral: crecen el desempleo y el trabajo informal en el país
País23/03/2026
e NoticiasDatos recientes reflejan un deterioro en la calidad del empleo, con más personas fuera del sistema formal y una caída en los puestos registrados.

El mercado laboral argentino muestra señales de deterioro sostenido, no solo por el aumento de la desocupación sino también por la expansión del trabajo informal. De acuerdo con los últimos datos difundidos por el INDEC, cerca de 1,7 millones de personas se encuentran sin empleo, mientras que el universo de trabajadores no registrados continúa en aumento.
En los últimos dos años, la tasa de desocupación pasó de 5,7% a 7,5%, en paralelo con un crecimiento significativo de la informalidad. Este fenómeno se traduce en un mercado laboral que, lejos de generar empleo de calidad, tiende a volcarse hacia modalidades más precarias y sin cobertura social.
Actualmente, la tasa de empleo también evidencia una leve retracción, lo que refuerza la tendencia a la fragilidad laboral. En ese escenario, se estima que alrededor de 13 millones de personas cuentan con empleo registrado, frente a unos 9 millones que desempeñan tareas en condiciones informales.
Dentro de este último grupo, predominan los trabajadores asalariados sin registrar, aunque también crece el número de personas que recurren al trabajo por cuenta propia como alternativa ante la falta de oportunidades formales.
El avance de la informalidad no se limita a los sectores emergentes vinculados a plataformas digitales, sino que impacta de lleno en actividades tradicionales. Informes privados advierten que rubros como el comercio y la industria muestran una dinámica preocupante: mientras se incrementan los puestos no registrados, el empleo formal pierde terreno.
En paralelo, el sector asalariado registrado también se redujo, tanto en el ámbito privado como en el público, lo que contribuye a un escenario de menor estabilidad laboral general.
Este contexto deja en evidencia que la problemática no radica únicamente en la generación de empleo, sino en la calidad del mismo. La pérdida de puestos formales y el crecimiento de la informalidad configuran un mercado cada vez más vulnerable, donde el acceso a ingresos estables y a derechos laborales se vuelve más limitado.















