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Radiografía social en el Gran San Juan: empleo insuficiente y pobreza extendida

Un informe privado advierte que incluso entre quienes trabajan predominan los ingresos bajos. Las brechas entre departamentos agravan el escenario.

Jose Luis Lisi 15 de abril 2026, 11:10 3 min de lectura

La situación socioeconómica del Gran San Juan refleja una problemática cada vez más extendida: tener trabajo ya no garantiza cubrir las necesidades básicas. Así lo señala un informe de la consultora Ethos, que expone altos niveles de pobreza incluso entre la población ocupada y evidencia fuertes desigualdades territoriales.

Según el relevamiento, el 54,25% de la población se encuentra empleada, mientras que el 15,03% está desocupada. A esto se suma un 11,24% que no participa del mercado laboral y un 19,48% conformado por jubilados y pensionados. En este contexto, casi dos tercios de los habitantes —el 65,68%— viven por debajo de la línea de pobreza.

La fragilidad económica también se manifiesta en los hogares: más del 75% llega con dificultades a fin de mes o directamente no logra cubrir sus gastos. Solo una proporción marginal de la población tiene capacidad de ahorro, lo que refleja la estrechez generalizada de los ingresos.

El análisis por departamentos muestra un mapa desigual. Pocito, Rawson y Chimbas presentan los niveles más altos de desempleo, mientras que Capital y Rivadavia exhiben indicadores relativamente más bajos. Sin embargo, estos últimos tampoco escapan a un contexto general de vulnerabilidad.

En términos de pobreza, Chimbas encabeza los valores más críticos, seguido por Albardón, Santa Lucía y Rawson. Aunque con mejores registros, Capital y Rivadavia mantienen igualmente porcentajes elevados, lo que confirma la amplitud del fenómeno en toda el área metropolitana.

El informe pone especial énfasis en la relación entre empleo e ingresos. Más de la mitad de las personas ocupadas no supera la línea de pobreza, lo que evidencia la pérdida de capacidad del trabajo como herramienta de movilidad social. Entre desocupados, inactivos y jubilados, los niveles de vulnerabilidad son aún mayores.

La insuficiencia de ingresos se traduce en dificultades concretas para sostener el día a día. Una parte significativa de los trabajadores apenas logra cubrir sus gastos, mientras que entre quienes no tienen empleo o están retirados la situación es aún más restrictiva.

Otro de los factores determinantes es el nivel educativo. A mayor formación, mayores son las posibilidades de inserción laboral, con una diferencia marcada entre quienes cuentan con estudios superiores y aquellos que solo alcanzaron niveles básicos.

En este escenario, Capital aparece con el mejor desempeño relativo dentro del aglomerado, mientras que Chimbas, Rawson y Albardón concentran los indicadores más preocupantes. Pocito, en tanto, combina un alto nivel de desempleo con tensiones en los ingresos familiares.

El diagnóstico final del estudio advierte que la problemática excede la generación de empleo y pone el foco en la calidad de los ingresos. En el Gran San Juan, la desigualdad territorial y la debilidad del poder adquisitivo configuran un panorama de alta vulnerabilidad social.