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Preocupación en San Juan por la crisis en Avellaneda: temen impacto en el abastecimiento textil

Comerciantes locales advierten que las restricciones en el principal polo mayorista de Flores, junto con la caída del consumo y el avance de plataformas internacionales, podrían encarecer la cadena de suministro y reducir la oferta de productos en la provincia.

La situación que atraviesa la avenida Avellaneda, en el barrio porteño de Flores, comenzó a generar preocupación entre comerciantes sanjuaninos, debido a su rol clave como principal centro de abastecimiento mayorista textil para gran parte del comercio local. El escenario actual en ese corredor comercial podría tener efectos directos en los costos y la disponibilidad de mercadería en la provincia.

Desde el sector señalaron que una combinación de factores, entre ellos las restricciones al ingreso de micros provenientes del interior, la caída del consumo y el incremento de los costos operativos, está afectando el funcionamiento habitual del circuito de compras mayoristas. En ese contexto, advierten que la cadena de suministro podría encarecerse y volverse menos eficiente.

Uno de los puntos más sensibles es la regulación sobre el acceso y estacionamiento de los llamados tours de compras en la Ciudad de Buenos Aires. Según plantean comerciantes y operadores, los controles implementados habrían derivado en sanciones y complicaciones logísticas para los transportes que llegan desde distintas provincias. Para el comercio sanjuanino, esos viajes representan una herramienta central para la adquisición de mercadería a gran escala y bajo costo.

La limitación en el acceso directo obliga a buscar alternativas que implican mayores gastos y pérdida de practicidad, lo que impacta especialmente en operaciones de gran volumen. A esto se suma el rechazo del sector a medidas como el uso de lockers o traslados a pie de la mercadería, que consideran inviables para la dinámica habitual del comercio mayorista.

En paralelo, el propio corredor de Avellaneda enfrenta una fuerte retracción del consumo. Referentes del sector indican que la actividad comercial muestra picos en los primeros días del mes, pero luego se registra una caída significativa en las ventas. También se observa una reorientación de la demanda hacia productos de menor valor, lo que afecta la rotación del stock de mayor calidad.

Otro factor que suma presión es el crecimiento de plataformas internacionales de comercio digital, que modificaron los hábitos de consumo y generaron una nueva competencia para el canal tradicional. A esto se agregan los elevados costos fijos de funcionamiento, que en algunos casos alcanzan cifras millonarias mensuales entre alquileres, servicios y gastos operativos, situación que ha contribuido al cierre de locales en la zona.

En este contexto, el presidente de la Cámara de Comerciantes Unidos, Marcelo Quiroga, advirtió que Avellaneda continúa siendo un proveedor central para los negocios del interior, especialmente para San Juan, y remarcó que cualquier alteración en su funcionamiento repercute directamente en la provincia.

El dirigente también cuestionó las restricciones vinculadas a los micros de compras, al considerar que estos viajes constituyen una de las formas más eficientes de abastecimiento para comerciantes del interior. Según planteó, las nuevas condiciones generan sobrecostos y complicaciones logísticas que afectan la operatoria habitual.

Finalmente, desde el sector advierten que este escenario podría traducirse en un impacto directo sobre los comercios sanjuaninos, con posibles aumentos de precios, menor disponibilidad de productos y dificultades para sostener la competitividad en el mercado local, por lo que plantean la necesidad de seguir de cerca la evolución de la situación.

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