El comercio de la provincia atraviesa un escenario de parálisis que amenaza la sostenibilidad del sector. Hermes Rodríguez, titular de la Cámara de Comercio de San Juan, describió la situación actual como una crisis profunda, caracterizada por una persistente apatía en el consumo, una carga tributaria asfixiante y números que se mantienen en terreno negativo mes a mes.
El panorama se vuelve más complejo al analizar el mediano plazo, ya que la actividad mercantil acumula un retroceso del 10% en lo que va del año, sumado a una reciente devaluación del 3,4% en la comparación interanual. Desde la conducción de la entidad señalaron que el principal factor de este declive es la evidente falta de capacidad de compra de los ciudadanos, lo que frena cualquier intento de reactivación.
La gravedad de la situación queda en evidencia al observar el comportamiento de ciertos productos estacionales que, pese a comercializarse con valores congelados o sin aumentos significativos, no encuentran compradores en los locales sanjuaninos. Este fenómeno demuestra que el problema ya no radica únicamente en la inflación de la mercadería, sino en la ausencia de circulante en la economía diaria.
Por otra parte, el impacto de eventos comerciales masivos como el Hot Sale resultó insuficiente para modificar la curva descendente. Las ventas generadas en esa ventana virtual se concentraron de manera muy puntual en artículos electrónicos y vestimenta alusiva a la cita mundialista, configurando un alivio momentáneo que no logró derramarse hacia el resto de los sectores comerciales.
Finalmente, el empresariado local mira con prudencia la cercanía del Día del Padre, fechado para el próximo domingo 21 de junio. Si bien se espera que la celebración dinamice la actividad durante esa semana, Rodríguez descartó que este hito estacional represente el inicio de una recuperación firme, remarcando que las dificultades estructurales del sector requerirán de un plazo mayor para revertirse.
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