El traslado de la feria que funciona habitualmente en Plaza Laprida generó un nuevo reclamo de los feriantes hacia la Municipalidad de Capital. Mientras avanzan las obras previstas en ese espacio, los trabajadores cuestionaron que la alternativa ofrecida sea la Plaza Di Stéfano y pidieron evaluar otros lugares dentro del departamento.
Desde Amas de Casa del País, su titular, Laura Vera, explicó que los feriantes fueron notificados de que los trabajos en Plaza Laprida se extenderían aproximadamente durante un mes. El planteo de la organización no apunta a impedir las obras ni a rechazar una mudanza provisoria, sino a encontrar un espacio que permita mantener la actividad comercial durante ese período.
Según sostuvo Vera, Plaza Di Stéfano no reuniría actualmente las condiciones necesarias para garantizar la seguridad, comodidad y movimiento comercial que requiere la feria. Por ese motivo, la organización planteó como posibles alternativas a Plaza España y Plaza Aberastain, aunque también dejó abierta la posibilidad de trasladarse temporalmente a Di Stéfano con el compromiso de regresar luego a Laprida.
El principal temor de los trabajadores está relacionado con la pérdida de ingresos. De acuerdo con las estimaciones aportadas por la organización, la feria genera un movimiento económico de entre $8 millones y $10 millones por semana, por lo que una ubicación con menor circulación podría afectar directamente las ventas.
Vera advirtió además que detrás de cada puesto existe una familia que depende de esa actividad y señaló que el cambio de espacio se produjo en un momento que los trabajadores consideran especialmente delicado. A esto sumó el impacto que la feria tendría sobre el movimiento comercial de Capital y la presencia de visitantes de otras provincias que suelen recorrerla.
Frente a la falta de acuerdo, los feriantes anticiparon que llevarán el planteo al Concejo Deliberante de Capital para buscar una solución. También prevén realizar manifestaciones para visibilizar el reclamo, aunque por ahora descartaron recurrir al corte de calles.
El conflicto quedó así centrado en la elección del lugar alternativo para garantizar la continuidad de la feria mientras duren las obras en Plaza Laprida, con los trabajadores reclamando que la solución provisoria no termine afectando una fuente de ingresos de la que dependen cientos de familias.
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