A poco más de un año de las elecciones de 2027, el oficialismo provincial ya comienza a mover piezas en Chimbas. Carlos Mañé, dirigente cercano al gobernador Marcelo Orrego y director de Promoción y Protección de Derechos Humanos, planteó la necesidad de construir un frente común entre los sectores que se ubican por fuera del kirchnerismo para evitar una dispersión electoral que, según su lectura, podría favorecer al peronismo.
El dirigente calculó que el peronismo mantiene cerca del 40% del electorado de Chimbas, mientras que el espacio alineado con Orrego tendría entre el 30% y el 32% y La Libertad Avanza superaría el 20%. A partir de esa distribución, estimó que el conjunto del electorado antikirchnerista podría representar alrededor del 60%.
Sobre esa base, Mañé consideró que el desafío para 2027 será transformar esa suma potencial de votos en una propuesta electoral común. En su análisis, la principal amenaza no estaría tanto en la fortaleza individual del peronismo como en la posibilidad de que sus adversarios concurran divididos y terminen beneficiándolo.
Dentro de una eventual construcción opositora al peronismo mencionó a distintos dirigentes y espacios, entre ellos Andrés Chanampa, Ricardo Buteler y Mauricio Camacho. Sin embargo, evitó presentarse como candidato y aseguró que cualquier definición dependerá de la estrategia que trace el gobernador.
Mañé sostuvo que está dispuesto a ocupar el lugar que le asigne el proyecto político de Orrego, ya sea como candidato o acompañando otra postulación. En ese sentido, priorizó la construcción colectiva por encima de las aspiraciones individuales.
El dirigente se inclinó por una candidatura de consenso, aunque no descartó una interna como mecanismo para resolver las diferencias si finalmente aparecen varios postulantes. Su condición es que la disputa quede contenida dentro del espacio y no se transforme en una confrontación prolongada hacia afuera.
La discusión electoral también estuvo acompañada por críticas a la gestión de la intendenta Daniela Rodríguez. Mañé cuestionó los planteos sobre dificultades financieras del municipio y atribuyó parte de los problemas a la cantidad de cargos políticos y contrataciones que, según afirmó, existen en la comuna.
El dirigente también puso en duda el ritmo de las obras de pavimentación y repavimentación y señaló que todavía existen barrios con calles deterioradas o sin pavimentar. Para Mañé, el crecimiento de Chimbas no estaría siendo acompañado por una planificación suficiente desde el municipio.
Otro de los puntos abordados fue la relación entre Rodríguez y el exintendente Fabián Gramajo. Mañé interpretó que la fuerte confrontación pública entre ambos podría tener además una dimensión electoral y especuló con la posibilidad de que los dos sectores terminen confluyendo cuando llegue el momento de definir candidaturas.
De todos modos, aclaró que esa posibilidad forma parte de su interpretación personal y que no cuenta con información concreta sobre un eventual acuerdo. También sostuvo que el espacio que acompaña a Orrego no debería basar su estrategia en profundizar las diferencias internas del peronismo.
Con esa mirada, Mañé comenzó a instalar una discusión que probablemente gane espacio durante los próximos meses: cómo ordenar al electorado opositor al peronismo en Chimbas para convertir una eventual mayoría dispersa en una alternativa competitiva para 2027.
La estrategia, según su planteo, debería pasar por reducir las internas, consensuar candidaturas y concentrar el discurso en las necesidades del departamento. El objetivo político es claro: evitar que una eventual división del voto antikirchnerista termine dejando nuevamente al peronismo con ventaja en uno de los distritos de mayor peso electoral de San Juan.
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