La sanción del proyecto de financiamiento externo destinado a la infraestructura pública no solo significó un respaldo político crucial para el Ejecutivo provincial, sino que también detonó una fuerte crisis interna en la principal fuerza de la oposición. La bancada oficialista logró alcanzar los 23 votos necesarios gracias a un quiebre de la disciplina partidaria en el Partido Justicialismo y sus aliados, dejando en evidencia las dificultades de la conducción peronista para mantener un bloque homogéneo en la Cámara de Diputados.
A los 12 votos propios del interbloque gubernamental se sumaron los respaldos del Bloquismo, el espacio libertario y el representante de Angaco. No obstante, la llave para destrabar la norma provino del sector opositor: el líder de la CGT, Eduardo Cabello; el dirigente de Valle Fértil, Omar Ortiz; el chimbero Gabriel Sánchez; el referente del Frente Renovador, Franco Aranda, y el ullunero Leopoldo Soler votaron a favor de la propuesta, mientras que se registró una llamativa ausencia por el departamento Albardón.
La fuga de voluntades se produjo a pesar de que el Consejo del PJ se había reunido de forma previa para sellar una postura de rechazo unánime, cuestionando el tratamiento de urgencia impuesto por el oficialismo. El quiebre del mandato partidario se materializó a la vista de ocho intendentes justicialistas que concurrieron al recinto legislativo con el propósito de fiscalizar el alineamiento de sus representantes, una estrategia de presión que resultó insuficiente frente a las negociaciones periféricas.
Las reacciones desde la cúpula justicialista no tardaron en manifestarse. El intendente de Pocito y vicepresidente segundo del partido, Fabián Aballay, había advertido antes de la sesión sobre la necesidad de un ordenamiento interno para distinguir las lealtades reales de los intereses puramente sectoriales o departamentales. Aunque el peronismo local evita históricamente las sanciones de expulsión formal, los liderazgos tradicionales sugieren que el costo político para quienes votaron con el oficialismo se traducirá en el desplazamiento de sus aspiraciones en el armado de listas para los comicios locales.
El escenario actual replica la inestabilidad que afecta al peronismo sanjuanino desde el traspaso del poder provincial. Las diferentes vertientes internas, que mostraron cohesión únicamente durante el último proceso electoral legislativo para asegurar el triunfo general, volvieron a priorizar proyectos individuales: desde la justificación sindical de reactivar puestos de trabajo en la construcción, hasta el diseño de sellos municipales propios que buscan competir por fuera de la estructura tradicional del PJ en el corto plazo.
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