Mientras el temporal continúa afectando distintos sectores de la cordillera sanjuanina, comienza a ganar fuerza una noticia alentadora: la abundante nieve acumulada en alta montaña podría convertirse en un aporte decisivo para la recuperación de las reservas hídricas de la provincia, golpeadas por más de una década de sequía.
Desde mediados de julio, un sistema de precipitaciones persistentes mantiene nevadas en la cordillera y lluvias en zonas más bajas, en un fenómeno que ya figura entre los más extensos registrados en los últimos años. La intensidad del temporal permitió incluso que la nieve llegara a localidades habitadas de Iglesia, Jáchal y Calingasta, donde se registraron inconvenientes en la circulación, filtraciones en viviendas y complicaciones para algunas actividades productivas y mineras.
Sin embargo, el mayor impacto se concentra en la alta cordillera. Allí, la acumulación del manto nival será determinante para el deshielo de la primavera y el verano, proceso que alimenta los principales ríos de San Juan y garantiza el abastecimiento de agua para consumo, riego y generación hidroeléctrica.
Especialistas atribuyen este escenario a la influencia del fenómeno El Niño, que favorece un aumento de las precipitaciones sobre la cordillera de los Andes. Las proyecciones climáticas indican que estas condiciones podrían mantenerse durante agosto e incluso parte de septiembre, incrementando las posibilidades de seguir sumando nieve antes del inicio del deshielo.
Desde la Universidad Nacional de San Juan señalaron que las nevadas registradas durante los últimos días se ubican entre las más importantes de los últimos 25 años, tanto por el volumen acumulado como por la duración del episodio. Además, explicaron que cada nueva nevada fortalece la conservación del manto blanco, ya que las capas recientes actúan como protección frente a la radiación solar y reducen las pérdidas por sublimación, favoreciendo que una mayor cantidad de nieve llegue intacta a la primavera.
Pese al panorama favorable, los especialistas insisten en que el fenómeno debe analizarse con cautela. Consideran que un solo invierno con buenas nevadas no alcanza para revertir el déficit hídrico acumulado durante años y sostienen que será necesario que se repitan eventos similares en los próximos meses para consolidar una recuperación sostenida.
También remarcan que la mejora en la disponibilidad de agua dependerá de otros factores, entre ellos las condiciones climáticas que acompañen el resto del invierno y una administración eficiente del recurso. Por ello, advierten que la importante acumulación de nieve no debe interpretarse como el fin de la crisis hídrica, sino como una oportunidad para comenzar a revertir un escenario que afectó durante años a la provincia.
Con la cordillera cubierta de blanco y el temporal aún activo, la expectativa crece entre especialistas y productores, que observan en estas nevadas un posible punto de inflexión para el futuro hídrico de San Juan.
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