Especialistas de la UNSJ confirmaron el fallecimiento del ejemplar hallado en estado crítico y advirtieron que el caso podría reflejar problemas más profundos vinculados a la conservación de los ecosistemas provinciales.
El puma que había sido rescatado semanas atrás en la Quebrada de Zonda murió pese a los esfuerzos realizados por profesionales veterinarios y organismos de protección ambiental. La confirmación fue realizada por la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan, cuyos especialistas consideran que el caso expone los desafíos que enfrenta la fauna silvestre ante el avance de las actividades humanas sobre los ambientes naturales.
El ejemplar, un macho adulto, fue encontrado el pasado 20 de mayo en las inmediaciones del Instituto Geofísico Sismológico Volponi y trasladado para recibir atención especializada. Sin embargo, los estudios realizados revelaron un cuadro extremadamente delicado que limitó las posibilidades de recuperación.
Según informaron los profesionales que participaron de la asistencia, el animal presentaba un severo estado de desnutrición, además de deshidratación avanzada y complicaciones gastrointestinales compatibles con una afección prolongada en el tiempo. Su peso, cercano a los 21 kilogramos, se encontraba muy por debajo de los valores esperados para un ejemplar adulto de su tamaño.
Los investigadores sostienen que la presencia de un puma en una zona cercana al área urbana no debe interpretarse únicamente como un hecho aislado. Por el contrario, consideran que puede estar asociada a alteraciones en las dinámicas naturales que condicionan la supervivencia de la especie en su hábitat habitual.
Entre las hipótesis analizadas por los especialistas aparecen dos posibles escenarios. Uno de ellos está relacionado con el mascotismo ilegal, práctica que podría haber impedido al animal desarrollar las habilidades necesarias para cazar y alimentarse por sí mismo. La otra posibilidad apunta a que haya quedado huérfano durante una etapa temprana de su vida, privándolo del aprendizaje indispensable para sobrevivir en libertad.
A estos factores se suman otros procesos que afectan a la fauna autóctona, como la reducción de áreas naturales, la presión sobre los ecosistemas y la disminución de las poblaciones de presas que integran la dieta de los grandes depredadores.
Desde el ámbito científico remarcan que el puma ocupa un rol fundamental dentro de los ecosistemas sanjuaninos al ubicarse en la cima de la cadena alimentaria. Su presencia contribuye al equilibrio de distintas especies y a la regulación de las poblaciones de animales silvestres.
El caso también volvió a poner sobre la mesa otra problemática creciente: la mortalidad de fauna nativa en rutas y caminos. Especialistas de la Universidad Nacional de San Juan advierten que especies como guanacos, zorros, maras y aves silvestres son frecuentemente víctimas de atropellamientos, aunque la magnitud real del fenómeno aún es difícil de determinar debido a la falta de estadísticas oficiales a nivel nacional.
Ante esta situación, investigadores de la casa de estudios avanzan en el desarrollo de una herramienta digital que permitirá a los ciudadanos registrar y reportar casos de fauna atropellada. El objetivo es generar información confiable que contribuya al diseño de estrategias de conservación y reduzca el impacto de las actividades humanas sobre la biodiversidad provincial.
Para los especialistas, la muerte del puma constituye una señal de alerta sobre la necesidad de fortalecer las políticas de protección ambiental y profundizar el conocimiento sobre los desafíos que enfrentan las especies silvestres en un contexto de creciente transformación del territorio.