La investigación por el ataque a balazos que sufrió un chofer en Chimbas avanza con varias líneas de análisis y una de las más firmes apunta a un posible ajuste de cuentas relacionado con la interna que desde hace meses enfrenta a dos sectores de la barra de San Martín. Así lo confirmó el fiscal de la UFI Genérica, Ignacio Achem, quien señaló que los investigadores trabajan para establecer si el episodio forma parte de una escalada de violencia que incluye otros hechos registrados durante la misma jornada.
Si bien la causa continúa en una etapa inicial y todavía no hay personas detenidas, el Ministerio Público Fiscal mantiene abiertas distintas hipótesis. Además del presunto conflicto entre las facciones de la hinchada verdinegra, tampoco fue descartada la posibilidad de que el ataque haya tenido como móvil un intento de robo.
Uno de los hechos bajo análisis ocurrió horas antes en Villa El Salvador, donde desconocidos que se desplazaban en dos vehículos efectuaron múltiples disparos contra una vivienda y abandonaron una bomba molotov de fabricación casera antes de darse a la fuga. En ese episodio también resultó herido un hombre y la Justicia busca determinar si existe un vínculo entre ambos ataques.
El avance de la investigación depende, en gran medida, del testimonio del conductor herido, quien permanece internado en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Guillermo Rawson. De acuerdo con el último parte médico, el paciente presenta una evolución favorable, se encuentra consciente, lúcido y ya no requiere asistencia respiratoria mecánica, aunque hasta el momento el fiscal no pudo tomarle declaración.
La hipótesis que relaciona el ataque con la barra de San Martín se sustenta en una serie de episodios violentos que la Justicia investiga desde hace varios meses. Entre ellos figura el ataque armado ocurrido en junio en el barrio Cabot, donde una mujer recibió un disparo y que derivó en la detención de varios sospechosos vinculados con la hinchada verdinegra. Posteriormente, el vehículo en el que era trasladada volvió a ser blanco de una balacera, profundizando la preocupación por la disputa entre los grupos conocidos como La Nueva Generación y La Banda del Pueblo Viejo.
En el marco de esa investigación también se realizaron allanamientos, secuestros de armas y distintos procedimientos policiales orientados a desarticular los hechos de violencia atribuidos a la rivalidad entre ambas facciones.
Como parte de las medidas dispuestas, los investigadores tenían previsto analizar imágenes de las cámaras de seguridad del CISEM para intentar identificar a los autores del ataque. Además, trabajan sobre la información aportada por familiares de la víctima, quienes señalaron que participaron dos agresores y que habrían utilizado una pistola calibre .45, un arma de escasa utilización en este tipo de delitos.
Por el momento, el expediente se encuentra caratulado como abuso de arma, aunque esa calificación podría modificarse a medida que avance la investigación y se incorporen nuevos elementos que permitan reconstruir con precisión la mecánica del ataque y definir el móvil del hecho.
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