CANME atraviesa una etapa de redefinición de su perfil productivo. La empresa estatal, que surgió principalmente vinculada al cultivo y elaboración de productos derivados del cannabis medicinal, ahora busca convertirse en una farmacéutica capaz de fabricar medicamentos de alta demanda para el sistema sanitario provincial.
El nuevo rumbo contempla la selección de 12 medicamentos cuya producción local se encuentra bajo análisis. El objetivo es determinar cuáles pueden ser elaborados por la empresa en función de su demanda, costos de fabricación y capacidad para generar un ahorro en las compras que actualmente realiza el Estado.
El proyecto se encuentra ligado al laboratorio de CANME, que cuenta actualmente con tres profesionales farmacéuticos especializados. La intención es aprovechar esa estructura para ampliar progresivamente las líneas de producción y pasar de una compañía con un perfil predominantemente agrícola a una con mayor capacidad industrial y farmacéutica.
Según explicó Gonzalo Campos, integrante del directorio de la empresa, la transformación responde también a una búsqueda de equilibrio fiscal. La expectativa es que la producción de medicamentos que necesita el sistema público permita reducir costos y, al mismo tiempo, genere una actividad productiva que fortalezca las finanzas de la compañía.
En ese esquema, el cannabis medicinal continuará formando parte de la actividad de CANME, pero dejaría de ser el único eje de desarrollo. Actualmente la empresa dispone de una presentación de 10 centímetros cúbicos, que se comercializa en farmacias y también está disponible en hospitales públicos, mientras que se trabaja en una nueva presentación de 30 centímetros cúbicos.
Otro de los proyectos en evaluación está relacionado con la elaboración de productos de “full spectrum”, una formulación que reúne distintos componentes presentes en la planta de cannabis. Para avanzar en esa línea, San Juan analiza un convenio interministerial con Corrientes que permitiría acelerar el desarrollo y evitar parte del proceso inicial de investigación y formulación.
La propuesta contempla estudiar potenciales aplicaciones para determinadas patologías, entre ellas Parkinson, Alzheimer y algunas enfermedades dermatológicas, aunque su desarrollo y eventual utilización dependerán de los estudios y autorizaciones correspondientes.
El nuevo perfil que pretende adoptar CANME también abre una discusión sobre el aprovechamiento de sus recursos productivos. La empresa posee 150 hectáreas con potencial para desarrollar cultivos, aunque antes de avanzar con una explotación de mayor escala deberán determinarse las alternativas que resulten más convenientes para la provincia.
La estrategia se vincula con una mirada más amplia sobre la matriz productiva sanjuanina. Desde la conducción de CANME consideran que, mientras la minería ocupa un lugar central entre las actividades exportadoras de la provincia, la industria farmacéutica puede convertirse en otro sector con posibilidades de crecimiento.
La apuesta, por lo tanto, excede la producción de aceite de cannabis. El desafío planteado es utilizar la estructura existente para construir una empresa estatal con capacidad de producir medicamentos que actualmente demanda el sistema de salud, reducir el gasto público asociado a su adquisición y desarrollar una nueva actividad industrial en San Juan.
Si el proyecto avanza según lo previsto, CANME podría pasar de ser una empresa asociada principalmente al desarrollo agrícola del cannabis a convertirse en un proveedor farmacéutico del Estado provincial, con la expectativa de combinar producción, abastecimiento y ahorro fiscal.
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