El aumento de la disponibilidad de agua obligará a extremar los controles en la zona de calle Las Moras, donde funciona una playa pública de 1.000 metros. Habrá una brigada móvil de rescatistas y se evaluará la habilitación de los sectores según el nivel de riesgo.
La inminente abundancia hídrica que se espera para San Juan obligó a reforzar las medidas de prevención en las playas públicas y balnearios de la provincia. Uno de los principales focos de atención estará puesto en el río San Juan, a la altura de calle Las Moras, donde se popularizó una playa pública de aproximadamente 1.000 metros y donde el incremento del caudal podría generar situaciones de emergencia.
Desde Seguridad Náutica, dependiente de la Secretaría de Deportes, anticiparon que se reforzará la vigilancia con una guardia móvil de rescatistas, debido a que el comportamiento del río podría cambiar significativamente cuando aumente el volumen de agua. La preocupación alcanza tanto a los sectores habilitados como a aquellos donde está prohibido el ingreso, mientras que tampoco se descarta que tormentas y crecientes puedan afectar la transitabilidad de la zona.
Jorge Maldonado, director de Seguridad Náutica, explicó que la playa de calle Las Moras tuvo tres temporadas con buenos resultados y sin incidentes graves, pero advirtió que el escenario próximo requiere especial atención por la fuerza que puede adquirir el agua cuando supere los niveles de los aliviaderos.
Para afrontar ese panorama se volverán a instalar tres puestos de control, comunicados por radio y articulados entre Seguridad Náutica, la Secretaría de Deportes y Bomberos. El operativo también tendrá participación policial y sanitaria. La experiencia de la temporada anterior, cuando algunos domingos se registró el ingreso de entre 3.000 y 4.000 vehículos, mostró que el funcionamiento de los controles permitió evitar incidentes mientras los visitantes permanecieron dentro de las zonas permitidas.
La habilitación de los sectores dependerá de las condiciones que establezca el área de Hidráulica respecto del manejo de los ríos Jáchal y San Juan. Si el riesgo aumenta por encima de los parámetros considerados seguros, las autoridades podrán disponer directamente la inhabilitación de la playa.
En ese sentido, Maldonado explicó que el caudal que llega a esa zona del río San Juan se encuentra regulado entre Ullum y Zonda, debido a que proviene de las turbinas de Punta Negra. El agua se dirige hacia La Olla a través de un canal y posteriormente ingresa al dique de Ullum. Una alarma permite advertir cuando las turbinas se ponen en funcionamiento y el caudal comienza a incrementarse.
El escenario cambia si el agua supera los aliviaderos del dique, ya que a partir de ese momento deja de tratarse de un cauce regulado y pasa a comportarse como el cauce natural del río. Esa situación podría trasladar un importante volumen de agua desde la zona de Villa Tacú hacia calle Las Moras y ocupar una extensión considerable del cauce.
Ante una eventual crecida, el Comité de Emergencia será el encargado de determinar la prohibición del ingreso al río y activar el operativo preventivo. El principal riesgo estará dado por la fuerza del agua, incluso cuando la profundidad no parezca elevada. Desde Seguridad Náutica remarcaron que una corriente de apenas 40 centímetros puede tener suficiente potencia para derribar y arrastrar a una persona, incluso si se trata de un rescatista entrenado.
Por ese motivo, los equipos de rescate trabajan asegurados con sogas para evitar perder estabilidad ante la corriente. Además, las autoridades advirtieron que un aumento importante del caudal podría incluso provocar cortes en calle Las Moras.
La nueva estrategia de prevención contempla una brigada o guardia móvil especialmente destinada al río. El equipo, integrado junto con personal de Bomberos, estará preparado para intervenir ante emergencias vinculadas con aumentos repentinos del caudal, inundaciones y crecientes en badenes. Esta unidad funcionará como refuerzo de los tres puestos permanentes y permitirá ampliar el radio de cobertura sobre la playa.
Para la temporada alta también se prevé la incorporación de entre 25 y 30 personas a Seguridad Náutica, que estarán destinadas a supervisar las playas públicas desde noviembre y hasta después de Semana Santa.
El operativo se complementará con capacitaciones y simulacros de rescate. Según Maldonado, por pedido del gobernador Marcelo Orrego y en el marco del trabajo interministerial de COPRE, se están realizando ejercicios para mejorar la capacidad de respuesta frente a posibles emergencias.
La preparación también contempla el impacto que podrían tener las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño, tanto por el incremento de las nevadas como por la posibilidad de lluvias más frecuentes e intensas. En los próximos días se realizarán otros tres simulacros en el río San Juan, con participación de Bomberos y Policía, para poner a prueba los equipos y los procedimientos destinados a asistir a personas en situaciones de riesgo.
Desde Seguridad Náutica insistieron finalmente en que el principal mecanismo de prevención será el cumplimiento de las restricciones. El llamado a los sanjuaninos es a ingresar únicamente en lugares habilitados, donde exista presencia de rescatistas, guardavidas y organismos de seguridad, y a mantenerse atentos a las comunicaciones oficiales ante cualquier modificación en las condiciones del río.