La Ciudad Capital obtuvo 5,64 puntos sobre 10 y se ubicó por debajo del puesto 60 entre las 80 localidades argentinas de más de 50.000 habitantes evaluadas. El estudio analizó variables vinculadas a la calidad de las viviendas y el acceso a servicios.
La Ciudad de San Juan obtuvo un puntaje de 5,64 sobre 10 en un índice de habitabilidad elaborado a partir de los datos del Censo Nacional 2022, lo que la ubicó por debajo del puesto 60 entre las 80 ciudades argentinas de más de 50.000 habitantes incluidas en el relevamiento.
El estudio, que continúa profundizando el análisis de la información censal, evalúa las condiciones de habitabilidad urbana mediante indicadores relacionados con la calidad de las viviendas y el acceso a servicios básicos. Según se explicó, el informe refleja distintos niveles de desarrollo entre las principales ciudades del país, sin que ninguna haya alcanzado la calificación máxima.
En el caso de San Juan, el relevamiento comprende únicamente a la Ciudad Capital, ya que es la única localidad de la provincia que supera el umbral poblacional exigido para integrar el ranking.
Para confeccionar el índice se tuvieron en cuenta variables como el acceso a la red de agua potable, la disponibilidad de conexión a internet, la presencia de baños adecuados dentro de las viviendas y el nivel de hacinamiento, determinado por la cantidad de personas que comparten una misma habitación. También se valoró la infraestructura disponible en función del tamaño de cada hogar.
De acuerdo con el análisis, uno de los factores que más incide negativamente en la puntuación es la existencia de viviendas con más de cuatro personas por habitación, así como los hogares que carecen de servicios esenciales o cuentan con sanitarios ubicados fuera de la vivienda.
Entre los distintos indicadores evaluados, el de menor desempeño para la capital sanjuanina fue el vinculado a la disponibilidad de dos o más baños en aquellos hogares donde la cantidad de integrantes hace necesaria esa infraestructura, un aspecto asociado al confort y la funcionalidad de las viviendas.
El informe concluye que la calidad de vida urbana no depende únicamente del acceso a una vivienda, sino también de las condiciones de infraestructura, el espacio disponible y la cobertura de servicios básicos, factores que resultan determinantes para medir la habitabilidad de las ciudades.