Tras años marcados por la escasez hídrica, algunos sectores agrícolas comenzaron a evaluar medidas para enfrentar un escenario de mayor humedad. Los viñateros ya consultan por tratamientos contra enfermedades y sistemas antigranizo, mientras que los chacareros analizan posibles obras dentro de las fincas.
El campo sanjuanino comenzó a mirar con mayor atención la posibilidad de que el próximo verano presente condiciones de mayor humedad y precipitaciones. Después de varias temporadas atravesadas por la crisis hídrica, el eventual cambio de escenario climático plantea ahora nuevos desafíos para los productores, especialmente por el riesgo de enfermedades en los cultivos y la aparición de tormentas con granizo.
Aunque todavía no existe un plan común para todo el sector, los primeros movimientos ya comenzaron a registrarse entre los viñateros. Algunos productores están consultando precios de productos destinados a prevenir enfermedades vinculadas al exceso de humedad y, al mismo tiempo, analizan alternativas para proteger los parrales frente a posibles tormentas.
Eduardo Garcés, dirigente de la Federación de Viñateros, explicó que una temporada con abundantes lluvias obligaría a reforzar los tratamientos contra problemas como la peronóspora y la podredumbre. Sin embargo, uno de los principales obstáculos es el costo que implica anticiparse a ese escenario.
En materia de protección contra el granizo, la malla aparece como una de las herramientas más efectivas, aunque su elevado precio hace que su incorporación resulte difícil para buena parte de los productores.
Frente a los valores de los insumos y sistemas de protección, algunos viñateros comenzaron a analizar la posibilidad de realizar compras en conjunto. La estrategia permitiría mejorar el poder de negociación y, eventualmente, acceder tanto a precios más bajos como a condiciones de pago más extensas.
Las consultas sobre los costos ya comenzaron y forman parte de las primeras acciones destinadas a determinar qué medidas podrían adoptarse antes del inicio de una temporada que podría presentar un comportamiento climático diferente al de los últimos años.
Garcés recordó que San Juan ya atravesó períodos en los que una etapa prolongada de sequía fue seguida por una marcada abundancia de agua. Desde su experiencia como productor, consideró que el escenario actual podría tener algunas similitudes con aquellos ciclos climáticos.
La mirada no es uniforme dentro del sector vitivinícola. Juan José Ramos, de la Asociación de Viñateros Independientes, señaló que por el momento la atención de muchos productores continúa puesta en las consecuencias acumuladas de la crisis hídrica y en las tareas propias de esta etapa del ciclo productivo.
Según explicó, todavía no existe una preocupación generalizada por cómo afrontar un eventual verano lluvioso. A esto se suma que los productores deben contemplar otros fenómenos meteorológicos, como las heladas y las tormentas.
Para Ramos, además, el problema económico continúa ocupando un lugar central. La incertidumbre sobre el valor que tendrá la uva en la próxima cosecha constituye una preocupación inmediata para el sector, incluso por encima de las previsiones vinculadas al clima.
En el sector chacarero tampoco se desarrolló hasta el momento una estrategia conjunta frente a la posibilidad de un verano con mayor cantidad de lluvias.
La expectativa está puesta, en buena medida, en las obras que pueda ejecutar el Gobierno para facilitar el escurrimiento y manejo del agua. Mientras tanto, algunos productores no descartan realizar intervenciones particulares dentro de sus establecimientos.
Entre las alternativas que podrían tomar fuerza aparecen trabajos destinados a mejorar el drenaje y evitar la acumulación de agua en sectores de las fincas, especialmente si finalmente las precipitaciones superan los niveles habituales.
Así, el campo sanjuanino comienza a prepararse para un escenario paradójico: después de años en los que el principal problema fue conseguir agua suficiente, ahora algunos productores deben evaluar cómo proteger sus cultivos frente a la posibilidad de recibir demasiada.