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Nuevas imágenes muestran las profundas huellas que dejó una camioneta en el Barreal Blanco

A más de una semana del ingreso de dos vehículos a la Pampa del Leoncito, en Calingasta, las marcas continúan visibles sobre la superficie. La camioneta permanece enterrada en el lugar y la zona sigue cerrada al tránsito vehicular mientras se evalúa cómo retirarla sin agravar el daño.

La Pampa del Leoncito volvió a quedar bajo la lupa luego de que se difundieran nuevas fotografías que permiten observar con mayor claridad las huellas provocadas por una camioneta y una moto de enduro en el Barreal Blanco, en Calingasta. Las imágenes fueron publicadas por la página PaseAndo y volvieron a poner en discusión el impacto que puede generar el ingreso de vehículos sobre este particular ambiente natural.

Los registros muestran los surcos que quedaron marcados sobre la extensa planicie, provocados durante el episodio ocurrido en la noche del sábado 8 de agosto. La camioneta había ingresado aproximadamente un kilómetro y medio junto a una moto de enduro que era transportada en su interior, hasta quedar atrapada en un terreno que presentaba un alto nivel de humedad.

El vehículo se hundió unos 25 centímetros debido a las características arcillosas y limosas del suelo. Los posteriores intentos para liberarlo generaron nuevas marcas, particularmente con el desplazamiento de la motocicleta utilizada para intentar solucionar la situación.

El problema se agravó por las condiciones del terreno. Cuando la superficie se encuentra húmeda, su composición la vuelve especialmente frágil frente al tránsito vehicular, ya que las huellas pueden quedar profundamente marcadas y su recuperación depende de procesos naturales que demandan largos períodos.

Por esa razón, la camioneta todavía permanece en el sitio. La Justicia decidió evitar por el momento un procedimiento convencional de remolque, debido al riesgo de que el ingreso de otro vehículo provoque un deterioro mayor. Entre las posibilidades que se analizan aparece incluso la utilización de un helicóptero para retirar el rodado sin volver a circular sobre la superficie afectada.

El impacto generado por las huellas podría extenderse durante varias décadas. El intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, advirtió que algunas de las marcas, debido a su profundidad y a las características del terreno, podrían necesitar hasta un siglo para desaparecer completamente.

Mientras tanto, el caso continúa bajo investigación del Juzgado de Paz de Calingasta. Agustín Añó, señalado como quien ingresó con la camioneta, se presentó ante el juez Andrés Troche, estableció domicilio y realizó su descargo. Permanece en libertad mientras avanza el expediente para determinar eventuales responsabilidades.

La infracción está contemplada dentro del régimen contravencional provincial y, según la Ley 941-R, la sanción económica máxima que podría aplicarse alcanza el millón de pesos.

En paralelo, el acceso vehicular al Barreal Blanco permanece restringido. Las autoridades estimaron que el terreno necesitaría al menos 30 días para recuperar condiciones apropiadas, aunque la reapertura estará sujeta a la evolución climática y, principalmente, al proceso natural de secado de la superficie.

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