El sector acumula despidos y retiros voluntarios en un año marcado por una fuerte caída de las ventas y la producción. Desde la Asociación Obrera Textil advierten que las importaciones y la pérdida del poder adquisitivo golpearon con fuerza a las fábricas locales.
La industria textil de San Juan atraviesa uno de sus períodos más delicados de los últimos años. Desde comienzos de 2026, más de 150 trabajadores dejaron sus puestos entre despidos y retiros voluntarios, mientras las empresas enfrentan una caída de la producción y de las ventas que, según el gremio, alcanza hasta el 50%.
El escenario fue confirmado por Sergio Olivares, referente de la Asociación Obrera Textil (AOT), quien señaló que la situación se mantiene en niveles preocupantes y que, lejos de observarse una recuperación, el panorama se profundizó durante los últimos meses.
La magnitud de las desvinculaciones adquiere especial relevancia en una actividad que ocupa a entre 600 y 700 personas en toda la provincia. Es decir, la cantidad de trabajadores que dejaron el sector durante 2026 representa una porción significativa del empleo textil sanjuanino.
Uno de los principales golpes se produjo en mayo, cuando la planta de Vicunha registró alrededor de 50 desvinculaciones. De ese grupo, unos 40 trabajadores estaban alcanzados por el convenio de la AOT. Posteriormente, durante junio y julio, otras 50 o 60 personas dejaron sus empleos en distintas empresas del rubro.
A ese número se suman las bajas registradas durante los primeros meses del año, con lo que el acumulado desde enero supera los 150 trabajadores. El proceso se produjo luego de un período en el que las empresas habían optado principalmente por suspensiones temporales para reducir costos sin desprenderse de sus planteles.
La estrategia comenzó a cambiar a medida que la actividad perdió volumen. Según explicó Olivares, algunas fábricas llegaron a producir aproximadamente la mitad de lo que elaboraban anteriormente, generando una situación en la que las dotaciones de personal dejaron de ser sostenibles para determinadas compañías.
El deterioro también se refleja en las ventas. Desde el sector estiman una retracción de entre el 40% y el 50%, un dato que impacta directamente sobre los niveles de producción y las posibilidades de mantener los puestos laborales.
Entre las causas señaladas por el gremio aparece el crecimiento de las importaciones, tanto de prendas terminadas como de insumos y telas. La competencia externa habría reducido el espacio para los fabricantes nacionales y generado dificultades adicionales para las empresas locales que deben sostener sus estructuras de producción.
A esto se suma la pérdida de poder adquisitivo. Con presupuestos familiares más ajustados, el precio adquiere un peso mayor al momento de comprar ropa, lo que modifica los hábitos de consumo y reduce la demanda de productos de mayor calidad o valor agregado.
San Juan cuenta actualmente con alrededor de siete establecimientos vinculados a la actividad textil, entre empresas de mayor tamaño y emprendimientos más pequeños. Hasta el momento, ninguna de las fábricas habría cerrado sus puertas, aunque desde la AOT siguen con atención la evolución del sector.
La principal preocupación está puesta en evitar que la caída de la actividad derive en nuevos recortes de personal o, en el peor escenario, en el cierre de alguna de las plantas de mayor tamaño. Desde el gremio advierten que una decisión de ese tipo tendría un impacto considerable sobre el empleo y sobre numerosas familias que dependen directamente de la industria.
Con una producción reducida, ventas en baja y más de 150 puestos laborales perdidos en lo que va del año, el sector textil sanjuanino encara la segunda mitad de 2026 sin señales claras de recuperación y con la expectativa puesta en una eventual mejora del consumo que permita frenar el deterioro del empleo.