LOCALES

Los diques de San Juan podrían volver a llenarse después de una década

El fuerte acumulado de nieve en la cordillera permite proyectar un derrame cercano a los 3.000 hm³ para este verano. Si las previsiones se cumplen, los cuatro embalses provinciales podrían alcanzar nuevamente su máxima capacidad, algo que no ocurre desde el ciclo 2015/2016.

San Juan se prepara para una temporada hídrica excepcional. Las importantes nevadas registradas durante el invierno en la cordillera y las proyecciones de deshielo permiten anticipar un incremento extraordinario de los caudales del río San Juan, al punto de que los cuatro principales embalses de la provincia podrían volver a llenarse durante el próximo verano.

El escenario proyectado marcaría un quiebre después de varios años de escasez. El antecedente más reciente de una situación semejante corresponde al ciclo 2016/2017, cuando el río alcanzó un derrame anual de 2.229 hectómetros cúbicos (hm³). Sin embargo, la única temporada en la que los cuatro diques llegaron simultáneamente a su máxima capacidad fue la de 2015/2016.

Desde la Secretaría de Recursos Hídricos y Energéticos señalaron que la abundancia de nieve permite prever una recuperación significativa de las reservas. El secretario David Devia sostuvo que el ingreso de agua será manejado de manera gradual y técnica, con controles sobre las cotas de los embalses y desembalses programados para evitar variaciones bruscas en los cauces.

El promedio histórico de derrame del río San Juan ronda los 1.993 hm³ anuales, una marca que durante los últimos años no pudo alcanzarse debido a la sequía. Para la próxima temporada, en cambio, las estimaciones preliminares ubican el volumen en torno a los 3.000 hm³, aunque el número definitivo dependerá de las mediciones finales de nieve y de cómo evolucionen las temperaturas durante el verano.

En los tres embalses principales del sistema del río San Juan —Ullum, Punta Negra y Caracoles— todavía existe un margen de aproximadamente 700 hm³ hasta alcanzar la capacidad total, que ronda los 1.330 hm³. A esto se suma que la normativa establece una reserva de seguridad de 586,81 hm³, por lo que el volumen disponible para operar se encuentra entre los 745 y 750 hm³.

Según la evaluación realizada por las autoridades hídricas, ese margen permitiría absorber buena parte del incremento previsto sin que resulte necesario realizar maniobras abruptas. El objetivo será administrar el agua a medida que avance el deshielo y, al mismo tiempo, recuperar reservas estratégicas para los períodos secos que puedan presentarse posteriormente.

El comportamiento de la nieve también presenta una particularidad. Lucio Mercado, ingeniero del departamento de Hidráulica encargado de los pronósticos de escurrimiento, explicó que este año la acumulación fue especialmente importante hacia el norte de la cordillera. Las cuencas de los ríos Castaño y De los Patos, en San Juan, recibieron mayores precipitaciones níveas que las zonas cordilleranas del sur mendocino.

De acuerdo con las previsiones actuales, el incremento significativo de los caudales comenzaría a hacerse visible en noviembre, mientras que diciembre y enero concentrarían los mayores volúmenes de escurrimiento. El resultado final, sin embargo, estará condicionado por la evolución térmica: temperaturas más elevadas acelerarían el deshielo, mientras que un verano más moderado podría distribuir el aporte durante un período más extenso.

La recuperación de los embalses también tendría una ventaja frente a posibles crecientes con abundante material de arrastre. Mantener una buena cantidad de agua almacenada permite diluir la turbidez provocada por sedimentos, tierra y otros materiales transportados desde la cordillera, reduciendo su impacto sobre el sistema.

El recuerdo de los años de sequía explica por qué el posible llenado de los diques es seguido con especial atención. Las reservas llegaron en el pasado reciente a niveles cercanos al 18%, obligando a priorizar la recuperación de las cotas de seguridad y a administrar con mayor rigurosidad cada aporte del río.

Actualmente, Punta Negra se encuentra en 925,38 metros sobre el nivel del mar y almacena unos 230 hm³, el 46% de sus 505 hm³ de capacidad máxima. Ullum, por su parte, registra una cota de 760,28 metros y contiene 156 hm³, equivalente al 50% de una capacidad total de 312 hm³. En Iglesia, el dique Cuesta del Viento alcanza los 1.523,98 metros y almacena 126 hm³ sobre un máximo de 179 hm³, es decir, alrededor del 70%.

Si las proyecciones de nieve y escurrimiento se confirman durante los próximos meses, San Juan podría atravesar un verano con una disponibilidad de agua muy superior a la de las últimas temporadas. El desafío para las autoridades será entonces administrar esa abundancia sin perder de vista que, después de los ciclos húmedos, pueden regresar períodos de menor aporte y que parte de ese excedente deberá convertirse en reserva para el futuro.

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar.