EDUCACION

La tendencia “therian” llega a escuelas del Gran San Juan y genera debate entre docentes y familias

Niños imitan comportamientos de animales durante los recreos, en un fenómeno impulsado por redes sociales que especialistas vinculan a procesos de identidad

Una tendencia surgida en redes sociales comenzó a replicarse en escuelas del Gran San Juan y llamó la atención de docentes y familias. Se trata del fenómeno conocido como “therian”, que se manifiesta en niños que imitan comportamientos de animales, como ladrar, maullar o desplazarse en cuatro patas, principalmente durante los recreos.

De acuerdo a lo observado en distintos establecimientos educativos, estas conductas aparecen en alumnos desde nivel inicial hasta los primeros años de primaria y, en la mayoría de los casos, forman parte de juegos grupales que reproducen contenidos virales difundidos en plataformas digitales.

La licenciada en Psicopedagogía, Guadalupe Domínguez, explicó que el fenómeno debe interpretarse dentro de los procesos de construcción de identidad propios de la infancia. Según indicó, no implica una transformación literal, sino una identificación simbólica, en la que los niños adoptan características de animales como forma de expresión o de pertenencia a un grupo.

En este sentido, la especialista señaló que estas conductas están asociadas a etapas evolutivas en las que los chicos exploran roles, límites y formas de vincularse. A su vez, destacó el peso del componente social, ya que muchas veces responden a la necesidad de integrarse y replicar lo que hacen sus pares o lo que consumen en internet.

No obstante, advirtió sobre la importancia de observar el contexto en el que se desarrollan estas prácticas. Cuando dejan de ser un juego ocasional y comienzan a interferir en el aprendizaje, la convivencia o la vida cotidiana, pueden convertirse en una señal de alerta. Entre los indicadores a considerar mencionó el aislamiento, las conductas disruptivas y las dificultades para adaptarse a normas básicas.

Desde el ámbito educativo, en tanto, coinciden en la necesidad de acompañar estas expresiones sin estigmatizar, pero con atención. La clave, sostienen, es diferenciar entre una moda pasajera propia de la infancia y un posible indicador de dificultades en el desarrollo emocional o social de los niños.

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