La negociación con el Gobierno provincial dejó al descubierto profundas diferencias entre los gremios docentes. Mientras UDAP y AMET avalaron la oferta por fortalecer el salario remunerativo, UDA rechazó el acuerdo y reclamó una suma fija, lo que abrió un fuerte enfrentamiento público entre dirigentes que hasta hace semanas compartían reclamos y medidas de fuerza.
La última negociación paritaria no solo dejó posiciones encontradas frente a la propuesta salarial del Gobierno de San Juan, sino que terminó por quebrar el frente común que durante gran parte del año habían construido UDAP, UDA y AMET. Lo que hasta hace pocos meses era una estrategia coordinada de paros, movilizaciones y reclamos conjuntos derivó en un intercambio de críticas que evidenció diferencias de fondo sobre cómo recuperar el poder adquisitivo de los docentes.
La discusión no giró en torno al porcentaje de aumento ofrecido por la Provincia, sino al mecanismo para mejorar los ingresos. UDAP y AMET decidieron aceptar la propuesta oficial al considerar que consolidaba incrementos sobre el salario básico y fortalecía los conceptos remunerativos, mientras que UDA rechazó el acuerdo porque entendió que la prioridad debía ser una suma fija que impactara de manera inmediata en el bolsillo de los trabajadores.
La postura de UDAP fue la más contundente. Su secretaria general, Patricia Quiroga, defendió la decisión de firmar el acuerdo y cuestionó abiertamente la estrategia impulsada por UDA. La dirigente sostuvo que su gremio mantiene desde hace tiempo el objetivo de eliminar los conceptos no remunerativos y advirtió que aceptar una nueva suma fija implicaba retroceder en ese camino. Incluso, aseguró que la propuesta impulsada por UDA era funcional a los intereses del Ejecutivo, ya que evitaba incorporar recursos al salario sobre el que se realizan aportes.
La conducción de UDAP ya había anticipado esa posición en un comunicado en el que argumentó que las sumas extraordinarias no representan una recomposición permanente y que rechazar la oferta habría significado demorar los incrementos previstos para julio.
AMET también se alineó con esa visión. Su secretario general, Adrián Ruiz, explicó que la decisión respondió al pedido de los afiliados de priorizar aumentos sobre el básico, ya que esos incrementos repercuten en la antigüedad, la zona, el aguinaldo y las futuras jubilaciones. Además, sostuvo que no aceptar la propuesta hubiera dejado a los docentes sin actualización salarial durante este mes.
Del otro lado, UDA defendió una estrategia completamente distinta. La secretaria general, Karina Navarro, aseguró que el reclamo de su organización apuntaba a reforzar el adicional por Conectividad mediante una suma fija de 75.000 pesos, al considerar que los aumentos atados al índice de inflación resultan insuficientes para recomponer el poder de compra. Tras el rechazo de esa alternativa, el gremio decidió no convalidar la paritaria y anunció que quedó en libertad de acción para definir posibles medidas junto a su cuerpo de delegados.
El resultado de la negociación dejó al descubierto dos modelos sindicales enfrentados. Mientras UDAP y AMET apuestan a fortalecer el salario remunerativo con mejoras permanentes que impacten en todos los adicionales, UDA sostiene que la urgencia económica exige priorizar ingresos inmediatos, aunque no se incorporen al básico.
Más allá del acuerdo alcanzado con el Gobierno, la principal consecuencia política de la paritaria parece ser la ruptura de una alianza sindical que durante el primer semestre había logrado mostrarse cohesionada. Ahora resta saber si las diferencias quedarán limitadas a esta discusión salarial o si marcarán un quiebre definitivo en la relación entre los tres principales gremios docentes de San Juan.