La apertura de la consulta pública por el proyecto Nuevo Panacán generó preocupación en sectores de la comunidad jachallera. La Iglesia Católica y vecinos cuestionan su posible impacto sobre la cuenca de Huachi y presentaron planteos para suspender el procedimiento ambiental.
La habilitación de la consulta pública ambiental para la etapa de exploración del proyecto minero Nuevo Panacán abrió un nuevo foco de tensión en Jáchal. La iniciativa, publicada en el Boletín Oficial el 14 de agosto, comprende una superficie de 60.785 hectáreas y provocó una reacción coordinada de la Iglesia Católica local y vecinos que advierten sobre posibles riesgos para las fuentes de agua del departamento.
El presbítero Gustavo Vaca, administrador parroquial del Santuario San José y de la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes, difundió un comunicado en el que expresó una fuerte oposición al proyecto y puso el eje de la discusión en la protección de Huachi. Desde su perspectiva, el debate excede los aspectos económicos de la actividad minera y se vincula directamente con la preservación del recurso hídrico y la vida de las comunidades.
En paralelo, el vecino Faustino José Esquivel, integrante de la Asamblea Jáchal No se Toca, presentó el 27 de agosto un escrito ante la Secretaría de Gestión Ambiental y Control Minero del Ministerio de Minería para solicitar la suspensión urgente de la consulta pública. El planteo fue patrocinado por el abogado Horacio Rodríguez del Cid.
Uno de los principales argumentos de los vecinos está relacionado con la ubicación del área solicitada para Nuevo Panacán. Según la documentación citada en la presentación, el proyecto se superpondría parcialmente con la cuenca imbrífera de Huachi, una zona considerada estratégica para la generación y recarga de recursos hídricos.
La preocupación adquiere mayor dimensión porque esa cuenca estaría vinculada con el acuífero Pampa del Chañar, utilizado para abastecer de agua potable a la población de Jáchal mediante un acueducto. Los vecinos sostienen que, debido a las características del acuífero y a su conexión con las escorrentías provenientes de la zona alta, cualquier eventual contaminación en las nacientes podría trasladarse hacia las áreas de captación.
El escrito presentado ante Minería también cuestiona la forma en que se instrumentó la consulta ambiental. Entre otros puntos, plantea que el acceso a la documentación técnica no habría sido suficientemente difundido en el departamento y advierte sobre las dificultades que tendrían los vecinos para consultar presencialmente un expediente de estas características.
Además, el planteo sostiene que los plazos establecidos para revisar la documentación y formular objeciones resultan insuficientes. A partir de esos argumentos, solicita que se suspenda el proceso, se frenen los plazos de consulta y se impida cualquier avance de tareas de campo mientras se analiza la situación territorial y ambiental.
Los vecinos también invocaron normas ambientales nacionales, provinciales y municipales, además del Acuerdo de Escazú, y pidieron que se apliquen criterios precautorios frente a un eventual riesgo de afectación irreversible del recurso hídrico.
De este modo, la apertura del procedimiento ambiental para Nuevo Panacán instaló nuevamente en Jáchal una discusión que combina actividad minera, protección de las fuentes de agua y participación ciudadana, con la Iglesia y organizaciones vecinales reclamando que cualquier avance sobre Huachi sea evaluado bajo el principio de preservación del recurso hídrico.