El consumo de carne vacuna cayó cerca de un 11% en San Juan y los cambios en los hábitos de compra reflejan el efecto de la pérdida del poder adquisitivo. Cada vez más familias reemplazan cortes vacunos por pollo y cerdo.
El consumo de carne vacuna continúa en descenso y San Juan replica la tendencia que se observa a nivel nacional. La combinación entre la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de los precios modificó los hábitos de compra de los consumidores, que cada vez incorporan más pollo y cerdo como alternativas para sostener el consumo de proteínas.
Así lo señaló Vicente Serrano, propietario de Avícola Soles, quien indicó que la demanda de carne vacuna registra una caída interanual cercana al 11%, en línea con los datos nacionales que reflejan un retroceso del 11,5%.
Según explicó, uno de los principales factores detrás de este comportamiento es la diferencia entre la evolución de los ingresos y el precio de la carne. Mientras la inflación anual se ubicó en torno al 33%, los valores de la carne vacuna aumentaron alrededor del 45%, con algunos productos que registraron incrementos aún mayores.
Ese escenario llevó a que muchas familias reorganicen sus compras y opten por alimentos de menor costo. En ese contexto, el pollo ganó participación en la dieta diaria y, de acuerdo con la estimación del empresario, el consumo actualmente se distribuye en aproximadamente un 60% de carne vacuna, un 30% de pollo y un 10% de cerdo.
Además del cambio en las preferencias, también se modificó la forma de comprar. Serrano explicó que cada vez es más frecuente que los clientes definan la compra según el dinero disponible y no por la cantidad de producto. En lugar de solicitar un kilogramo de carne, muchos consumidores piden cortes equivalentes a un monto determinado, una modalidad que, según sostuvo, se volvió habitual como consecuencia del ajuste del gasto familiar.
Para el sector, este comportamiento refleja el impacto que continúa teniendo la situación económica sobre el consumo y confirma una tendencia en la que la carne vacuna pierde espacio en la mesa de los argentinos frente a opciones más accesibles.