El futuro de la capilla de Villa Mercedes, en Jáchal, continúa sin definición. Luego de que la Dirección de Patrimonio Provincial interviniera para detener el proceso de demolición, el Gobierno de San Juan decidió profundizar el análisis sobre el estado de la construcción antes de adoptar una medida definitiva.
Mientras se aguardan los nuevos estudios, la capilla permanece cercada. El vallado perimetral fue colocado como una medida preventiva para reducir los riesgos para quienes circulan por la zona, especialmente debido a la cercanía de una escuela donde concurren alumnos y docentes.
El ministro de Turismo y Cultura, Guido Romero, explicó que la Provincia pidió ampliar la documentación técnica elaborada previamente por distintos organismos. La intención es que los especialistas realicen inspecciones presenciales y produzcan informes con un mayor nivel de detalle que permitan establecer con mayor precisión las condiciones estructurales del templo.
Según explicó el funcionario, entre los estudios existentes hay evaluaciones del INPRES realizadas a partir de fotografías y otros informes de carácter visual elaborados por organismos de Infraestructura y la Universidad. Para la Provincia, esos elementos no alcanzan para definir por sí solos una intervención sobre un edificio cuyo estado generó preocupación.
En cambio, el análisis relacionado con las características del suelo ya fue completado y cuenta, según Romero, con los requisitos técnicos necesarios. Ahora el foco está puesto en profundizar las evaluaciones sobre la propia estructura de la capilla.
La Provincia ya solicitó formalmente a tres instituciones que amplíen sus informes y realicen las verificaciones correspondientes en el lugar. Una vez que esos estudios estén disponibles, el Ejecutivo deberá definir cuál será el destino del templo, que podría incluir una demolición, una intervención sobre la estructura o algún tipo de recuperación.
El proceso mantiene en vilo a los habitantes de Villa Mercedes, donde la capilla tiene un importante valor histórico y comunitario. La discusión sobre su destino se inició cuando el Arzobispado planteó la necesidad de avanzar con su derribo debido al deterioro del edificio, pero la intervención de Patrimonio modificó ese escenario y abrió una instancia de evaluación.
Respecto de los tiempos, Romero estimó que los nuevos informes podrían estar listos en un período de entre uno y dos meses, aunque aclaró que se trata de una previsión flexible. La Provincia pretende acelerar el proceso por las condiciones de seguridad del lugar, pero también debe contemplar la disponibilidad y los tiempos de trabajo de cada organismo.
En ese sentido, el Gobierno puso a disposición movilidad y recursos técnicos para facilitar el traslado de los especialistas hasta Jáchal y evitar que cuestiones logísticas retrasen las inspecciones. Sin embargo, el ministro reconoció que las instituciones involucradas mantienen sus propias agendas y que no es posible establecer un plazo completamente rígido.
Por ahora, entonces, la demolición que meses atrás parecía inminente quedó en pausa. La decisión final sobre la histórica capilla de Villa Mercedes dependerá de los nuevos estudios técnicos que la Provincia espera recibir durante las próximas semanas.
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