El vehículo pertenece a un mendocino que habría escapado del lugar en una moto que llevaba en la caja. La maniobra para sacar el rodado dejó huellas de hasta 25 centímetros de profundidad en un área de alto valor ambiental, por lo que prestadores turísticos radicaron una denuncia por los daños.
Las autoridades de Calingasta y de la Seccional departamental ya lograron identificar al propietario de la camioneta 4x4 que quedó atascada en medio de La Pampa del Leoncito. Se trata de un ciudadano mendocino que, tras quedar varado con el vehículo, habría utilizado una moto que transportaba en la caja para abandonar el lugar.
El intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, explicó que el conductor habría empleado una escalera para intentar sacar la camioneta del terreno, una maniobra que terminó agravando las marcas dejadas sobre el suelo. Según las primeras evaluaciones, el rodado quedó prácticamente enterrado en una zona de la ladera de la cordillera del Tigre por donde escurre el agua proveniente de los deshielos.
El retiro del vehículo tampoco será inmediato. Carbajal estimó que podrían ser necesarios entre tres y cuatro meses para encontrar una forma segura de extraerlo, debido a las condiciones del terreno y al nivel de deterioro que podría generarse si se realiza una intervención inadecuada.
La situación generó preocupación entre los prestadores turísticos que trabajan en la zona, quienes fueron fundamentales para determinar quién era el propietario del vehículo. Uno de ellos, además, realizó una denuncia policial por los daños ocasionados en el área.
La gravedad del impacto quedó expuesta durante una inspección ocular realizada en el lugar. Las huellas provocadas por la camioneta alcanzan aproximadamente los 25 centímetros de profundidad, una dimensión que genera especial preocupación por el tiempo que podría demandar la recuperación natural del terreno.
El intendente recordó que especialistas de la Universidad Nacional de San Juan habían estimado en estudios anteriores que una huella de alrededor de 10 centímetros puede necesitar unas cuatro décadas para recuperarse. En este caso, al tratarse de marcas considerablemente más profundas, el proceso podría extenderse durante muchas décadas.
La situación volvió a poner en el centro de la escena la necesidad de preservar sectores naturales sensibles de Calingasta, donde el tránsito fuera de los sectores habilitados puede provocar daños que permanecen durante generaciones.