El incremento del 3,4% en la inflación durante marzo se sintió en las góndolas de los supermercados sanjuaninos, donde los precios de alimentos y artículos de limpieza mantienen una tendencia al alza, aunque con comportamientos heterogéneos. En paralelo a los aumentos, comenzaron a multiplicarse las promociones y descuentos impulsados por fabricantes para sostener el nivel de ventas.
Así lo explicó el gerente de un supermercado local quien señaló que en las últimas semanas se observaron incrementos en productos sensibles como carnes y lácteos, aunque también aparecieron estrategias comerciales orientadas a incentivar el consumo mediante rebajas puntuales.
El referente del sector indicó que parte de la presión sobre los precios responde a factores vinculados a la estructura de costos, especialmente al impacto del combustible en la logística de distribución, lo que termina trasladándose al valor final de los productos.
En este escenario, el comportamiento del consumidor también se transformó de manera marcada. Desde el sector comercial describen un perfil más atento a las promociones, con decisiones de compra más calculadas y una creciente preferencia por segundas y terceras marcas como forma de adaptación al contexto económico.
Según detallan, la compra ya no es automática: los clientes comparan precios, esperan ofertas y ajustan sus elecciones en función del presupuesto disponible, lo que redefine la dinámica habitual del consumo en supermercados.
Otro de los cambios relevantes es el incremento en el uso de tarjetas de crédito para financiar las compras del mes. Ante la pérdida de poder adquisitivo, los hogares recurren con mayor frecuencia al pago en cuotas como herramienta para sostener la adquisición de productos básicos.
En conjunto, el panorama actual muestra un mercado en tensión, donde la inflación convive con estrategias de ajuste por parte de los comercios y con consumidores que modifican sus hábitos para hacer frente al encarecimiento del costo de vida.
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