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Impulsan un máster plan inmobiliario en San Juan para captar inversiones con torres de gran altura

A través de un nuevo departamento técnico, el Estado ofrecerá proyectos urbanísticos preconfigurados a desarrolladores privados. Buscan romper el esquema de "ciudad chata" y emular el modelo sísmico de Chile.

Jose Luis Lisi 18 de mayo 2026, 19:23 2 min de lectura

El Gobierno provincial busca un giro estratégico en su política de desarrollo inmobiliario atrayendo inversiones de gran escala mediante la modernización de su fisonomía urbana. El Ministerio de Infraestructura avanza en el diseño de un máster plan que redefine los usos del suelo en el Gran San Juan, promoviendo de forma paralela una reforma normativa para elevar el límite de edificación y permitir la radicación de complejos edilicios de hasta 20 pisos.

La iniciativa busca dar respuesta a la inminente demanda habitacional y corporativa impulsada por el auge de la actividad minera. Para agilizar el desembarco de capitales privados, la flamante Dirección de Proyectos Urbanos trabaja en la identificación de lotes clave y en la elaboración de propuestas de factibilidad técnica. Mediante este sistema, el inversor recibirá un esquema preprocesado por el Estado que detallará el potencial del terreno, indicando, por ejemplo, la viabilidad de albergar múltiples torres de departamentos o centros de uso mixto.

El ministro de la cartera, Fernando Perea, fundamentó el vuelco hacia la densificación vertical señalando que San Juan posee una estructura edilicia rezagada que se ha mantenido en un promedio de ocho niveles. El funcionario argumentó que los actuales coeficientes de seguridad sísmica y las metodologías constructivas modernas minimizan los riesgos, tomando como referencia el desarrollo de Santiago de Chile, donde rascacielos de más de 30 pisos conviven de manera segura con una sismicidad incluso superior a la local.

Con esta estrategia, el Ejecutivo provincial apunta a optimizar el uso de los servicios públicos en las áreas centrales y reducir los costos de planificación para las empresas constructoras. Si bien el proyecto global se mantiene bajo el análisis de los equipos técnicos de Planeamiento y deberá coordinarse con las respectivas comunas municipales, la propuesta marca el inicio de una transición hacia un modelo de ciudad vertical adaptado a las necesidades económicas del futuro regional.