Moverse en auto es cada vez más caro. Un relevamiento comparativo de los precios de los combustibles entre junio de 2025 y junio de 2026 muestra una escalada que golpea de lleno a conductores, trabajadores y familias que dependen del vehículo para sus actividades diarias. En apenas un año, llenar el tanque de un automóvil promedio pasó a costar casi $42.000 más.
Los incrementos alcanzaron a todas las variedades de combustibles y en algunos casos rozaron el 80%. La nafta Súper registró una suba del 73%, al pasar de $1.237 a $2.138 por litro. El Diesel fue el que más aumentó, con un salto del 78%, mientras que la Infinia Diesel acumuló un incremento del 71%. Por su parte, la Infinia trepó un 60% en comparación con los valores vigentes hace exactamente un año.
La magnitud de los aumentos se refleja con claridad en un vehículo de amplia circulación como el Fiat Argo, equipado con un tanque de 48 litros. En junio de 2025, completar una carga con nafta Infinia requería poco menos de $70.000. Hoy, la misma operación supera los $111.000.
La diferencia es contundente: un conductor necesita desembolsar $41.952 adicionales para llenar el tanque respecto de lo que pagaba hace doce meses. En términos porcentuales, el costo aumentó más de un 60%, una cifra que supera ampliamente la evolución de muchos ingresos y que obliga a recalcular gastos en miles de hogares.
El encarecimiento de los combustibles llega además en un contexto de retracción del consumo. Distintos indicadores del sector muestran una caída en la demanda de naftas, un fenómeno que especialistas vinculan directamente con la pérdida de poder adquisitivo y el aumento sostenido de los costos de movilidad.
Pese a esta tendencia alcista, el Gobierno nacional decidió postergar una nueva actualización de impuestos que debía aplicarse durante junio. La medida difiere para julio la implementación de ajustes pendientes correspondientes a períodos anteriores, lo que por ahora evita una presión adicional sobre los surtidores.
Sin embargo, la tregua podría ser temporal. Los impuestos a los combustibles se ajustan según la inflación acumulada y tienen un efecto directo sobre el precio final que pagan los consumidores. Por eso, el mercado sigue atento a lo que ocurra en las próximas semanas, mientras los automovilistas enfrentan una realidad cada vez más difícil: recorrer los mismos kilómetros cuesta hoy mucho más que hace apenas un año.
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