Según la información sistematizada en el BEN a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, hasta la semana epidemiológica (SE) 16 se confirmaron: 12 casos en la Ciudad de Buenos Aires (CABA), 7 en Salta, 5 en Provincia de Buenos Aires (PBA), 3 en Santa Fe, 3 en Córdoba, 1 en Chaco, y 1 en Río Negro.
En comparación con los 5 años previos, la cantidad de casos confirmados a la fecha ubica al país en zona de alerta. El 75% de los casos se concentra en la población de entre 20 y 39 años y se observa una baja incidencia en la población menor a los 20 años con solo 3 casos notificados en todo el año.
Con respecto a los casos correspondientes a adultos jóvenes (20 a 39 años), se observa que el nodo de mayor actividad se localiza en CABA y en los departamentos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y, de los 17 casos registrados, 14 corresponden a este grupo etario y 11 son de sexo masculino.
En tanto, se advierte además una dinámica de transmisión mixta con 7 casos con antecedentes de viaje y 7 con vinculación a cadenas locales de contagio. En lo que refiere a los 3 casos notificados en menores de 20 años, 2 de ellos presentan antecedentes de viaje a Bolivia y residen en los departamentos de Lomas de Zamora (Buenos Aires) y Tunuyán (Mendoza), mientras que el último se vincula a un conglomerado identificado en el departamento de Embarcación (Salta).
La propagación de la hepatitis A se asocia a condiciones sanitarias deficientes y, en la última década, adquirió relevancia la transmisión en hombres que tienen sexo con hombres. Este cambio en la dinámica de transmisión modificó el patrón epidemiológico, observándose brotes en varones adultos jóvenes, con mayor carga de enfermedad en el grupo etario de 30-39 años.
La importancia de la vacunación
En Argentina, la VHA fue la principal causa de insuficiencia hepática fulminante en menores de 10 años hasta 2005, año en el que se incorporó la vacuna contra la hepatitis A al Calendario Nacional de Vacunación.
La implementación de la estrategia de vacunación sistemática a los 12 meses de edad permitió una reducción drástica de la incidencia y morbimortalidad, situando al país en un escenario de endemicidad baja, mientras que los focos registrados en poblaciones específicas y en algunas jurisdicciones del país dan cuenta de que la hepatitis A continúa representando un desafío sanitario.
Con relación a la estrategia de inmunización, hasta el 27 de abril, la cartera sanitaria nacional ya había distribuido el 44% del total de dosis planificado para todo 2026. Asimismo, se distribuyeron 2.200 dosis de la vacuna contra la hepatitis, destinadas a cubrir la población adulta de la localidad de Embarcación, provincia de Salta, con la finalidad de reforzar la cobertura de vacunación en un contexto de aumento de casos.
La cobertura nacional de vacunación contra hepatitis A para la estrategia de dosis única alcanzó al 30 de abril de 2026 el 20,8%. Durante los primeros meses del año, mostró un incremento progresivo y se mantuvo relativamente próxima a lo programado. Sin embargo, desde el mes de abril comenzó a evidenciarse una ampliación de la brecha sugiriendo una desaceleración relativa del ritmo de vacunación en relación con los objetivos establecidos.
En tanto, se observa una marcada heterogeneidad entre las jurisdicciones y provincias como La Pampa y Río Negro (26%), Jujuy (25%), San Luis, Chubut y Chaco (24%), Tierra del Fuego, Neuquén, Mendoza y San Juan (23%), registran coberturas superiores al promedio nacional.
Por otro lado, Salta, Entre Ríos, Catamarca, Córdoba, La Rioja, Santiago del Estero, Santa Cruz, Santa Fe y Tucumán presentan coberturas cercanas al promedio nacional y CABA (13%), Formosa (18%), Corrientes y Misiones (19%), así como la provincia de Buenos Aires (20%), registran coberturas inferiores al promedio nacional.
En este marco, es clave que las jurisdicciones refuercen las estrategias de vacunación a fin de favorecer el cumplimiento de las metas nacionales para el año en curso, mientras que resulta fundamental continuar fortaleciendo las estrategias de monitoreo, microplanificación y recuperación de esquemas atrasados con el objetivo de reducir el riesgo de transmisión del virus de la hepatitis A y prevenir potenciales brotes.