El comportamiento de los precios durante septiembre presenta una evolución desigual en San Juan, con algunos alimentos que mantienen cierta estabilidad y otros productos que continúan registrando variaciones significativas. Desde Amas de Casa del País advirtieron además que la reducción del consumo se convirtió en un factor cada vez más visible en las compras de los hogares.
Laura Vera, presidenta de la organización, explicó que los relevamientos realizados sobre alimentos muestran valores que se encuentran relativamente próximos a los indicadores oficiales, con incrementos que rondan entre el 2% y el 3% en distintos períodos. Sin embargo, remarcó que el impacto sobre el presupuesto familiar no puede analizarse únicamente a partir de los alimentos, ya que también intervienen servicios, transporte, alquileres, vestimenta y otros gastos esenciales.
Dentro de los productos que presentan mayores movimientos aparecen las frutas y verduras, cuyos precios continúan sujetos a factores estacionales y climáticos. Según el seguimiento realizado por la entidad, la variación de estos productos se mantiene por encima de la estabilidad observada en otros segmentos.
La papa constituye uno de los ejemplos más marcados. De acuerdo con el relevamiento de Amas de Casa, el producto experimentó un fuerte incremento durante junio y julio y luego permaneció en valores elevados, sin que se produjera una reducción significativa en los meses posteriores.
La carne y los aceites también permanecen entre los productos observados por la organización. No obstante, Vera puso el foco en otro fenómeno que comienza a adquirir mayor relevancia: la cantidad de productos que las familias pueden comprar. La reducción del consumo funciona como una señal de que el problema no pasa solamente por cuánto aumentan determinados artículos, sino también por la pérdida de capacidad para adquirirlos.
Esta situación aparece vinculada además con el uso creciente de mecanismos de financiamiento para sostener gastos cotidianos. Un estudio previo realizado por Amas de Casa del País había determinado que el 94% de las deudas relevadas estaba relacionado con la compra de alimentos. Buena parte de esas operaciones se había efectuado mediante tarjetas de crédito y financiado en cuotas.
Según explicó Vera, algunos hogares optan por abonar únicamente el pago mínimo de las tarjetas para conservar disponible ese medio de financiación, lo que puede trasladar parte de los gastos de un mes al siguiente y acumular compromisos pendientes. A esto se suman planes de pago para servicios y otras alternativas utilizadas para afrontar las obligaciones habituales.
En este contexto, las familias también están modificando el orden de prioridades dentro de sus presupuestos. La alimentación, los servicios, el alquiler y la educación aparecen entre los gastos que requieren atención permanente, mientras que la compra de ropa, calzado y otros bienes puede postergarse cuando los ingresos no alcanzan.
El escenario descrito por la organización muestra así una doble dinámica: por un lado, una evolución heterogénea de los precios según cada producto y, por otro, una creciente necesidad de ajustar las cantidades compradas y reorganizar el presupuesto para sostener los gastos considerados esenciales.

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