Luego de establecer los horarios de invierno, los comerciantes han decidido no adoptar la jornada continua. Aunque desde el sector mercantil continúan insistiendo en su reclamo, alertan que el actual nivel de consumo no respalda dicha medida.
La reciente modificación de los horarios comerciales para el invierno en San Juan ha reavivado un debate habitual: la opción de instaurar el horario corrido. Este planteamiento es promovido por los trabajadores del área, mientras que los empresarios se mantienen en contra, argumentando que no es factible en la situación actual.
Con el nuevo horario, los comercios han ajustado su operación vespertina, abriendo a las 16:30 y prolongando su actividad hasta las 21, mientras que en las zonas más alejadas, el horario se extiende hasta las 22. Este formato sigue el esquema tradicional dividido, a diferencia de los centros comerciales y shoppings que funcionan de manera continua durante todo el día.
Desde el ámbito empresarial, argumentan que la jornada corrida no se adecuaría a la dinámica local. Señalan que su única implementación ocurrió durante la pandemia, en un contexto excepcional, y descartan que pueda repetirse en circunstancias normales. Sostienen que el comportamiento del consumo y las particularidades culturales de la provincia, donde la actividad disminuye durante la siesta, influyen en la organización del comercio.
En este contexto, advierten que alargar el horario sin una demanda sostenida no resulta rentable. Explican que los comercios centran su actividad en las franjas de mayor afluencia, por lo que alterar este esquema implicaría costos adicionales sin garantías de un aumento en las ventas.
No obstante, el llamado a favor del horario corrido sigue vigente entre los empleados del comercio, quienes lo proponen como una mejora en sus condiciones laborales. Al mismo tiempo, algunas grandes superficies y cadenas han comenzado a ofrecer opciones con horarios extendidos o continuos, lo que introduce nuevas dinámicas en el sector.
Con posturas opuestas, el debate permanece abierto y refleja la tensión existente entre la organización tradicional del comercio local, las condiciones laborales y los cambios en los hábitos de consumo.