Desde septiembre, internos que atraviesan la última etapa de sus condenas podrán capacitarse durante cuatro meses en dos oficios con demanda laboral. La iniciativa busca mejorar sus posibilidades de conseguir empleo, trabajar por cuenta propia o iniciar emprendimientos al salir del Penal.
El Servicio Penitenciario Provincial incorporará desde septiembre nuevas capacitaciones destinadas a personas privadas de la libertad que se encuentren en la etapa final de sus condenas. Los cursos estarán orientados a la instalación y reparación de equipos de aire acondicionado y a trabajos de electricidad, con el objetivo de brindar herramientas que puedan ser utilizadas una vez recuperada la libertad.
La formación tendrá una duración de cuatro meses y estará enfocada en conocimientos prácticos vinculados con dos oficios que cuentan con demanda en el mercado laboral. La propuesta apunta no solo a facilitar el acceso a un empleo formal, sino también a generar alternativas para quienes opten por desarrollar actividades independientes o poner en marcha pequeños emprendimientos.
Los nuevos cursos forman parte del programa Aprender, Trabajar y Producir, una iniciativa impulsada por el gobernador Marcelo Orrego para ampliar las oportunidades de capacitación y empleo. En ese marco, el Ejecutivo provincial promovió la coordinación entre el Servicio Penitenciario y la Secretaría de Industria, Comercio y Servicios para ampliar la oferta de formación dentro de la institución.
La incorporación de estas especialidades busca darle una utilidad concreta al período previo a la salida del sistema penitenciario. La expectativa oficial es que quienes están próximos a cumplir sus penas puedan llegar a ese momento con conocimientos que les permitan afrontar con mayores recursos la búsqueda de trabajo o generar sus propios ingresos.
La preparación laboral adquiere especial relevancia durante el proceso de reinserción, debido a las dificultades que suelen enfrentar las personas que recuperan la libertad para incorporarse al mercado de trabajo. En ese escenario, el acceso a un oficio puede convertirse en una herramienta para reducir la dependencia económica y favorecer una transición más estable hacia la vida fuera del Penal.
Con esta incorporación, el Servicio Penitenciario amplía las alternativas de capacitación disponibles para los internos y pone el foco en una etapa clave: transformar los últimos meses de condena en un período de preparación para el regreso a la sociedad.