Solo 4 de cada 10 contribuyentes están al día en sus obligaciones, en un contexto de caída de ingresos por coparticipación y mayor presión económica sobre los hogares. Capital y Rawson registran los niveles más altos de incumplimiento.
La situación económica nacional impacta directamente en las finanzas de los municipios del Gran San Juan, que atraviesan un escenario de elevada morosidad en el pago de tasas y contribuciones. Según datos aportados por las cinco comunas de la zona, apenas el 40% de los contribuyentes cumple en tiempo y forma con sus obligaciones, mientras que el 60% restante mantiene algún tipo de deuda.
El fenómeno se da en un contexto de retracción de los ingresos municipales, donde la coparticipación nacional y la recaudación propia constituyen las principales fuentes de financiamiento. A la caída de los fondos enviados por Nación se suma una disminución sostenida en el pago de tasas, afectada por el incremento del costo de vida y la priorización de gastos esenciales por parte de los vecinos.
En ese marco, Capital y Rawson registran los niveles más altos de incumplimiento en la tasa inmobiliaria, con una morosidad que ronda el 70%. En Rivadavia, el nivel de deuda se ubica en torno al 55%, mientras que en Santa Lucía alcanza el 50%. En Chimbas, en tanto, no se cobra este tributo, lo que constituye una particularidad dentro del esquema impositivo del área metropolitana.
El promedio general en el conjunto del Gran San Juan se ubica en torno al 60% de morosidad, lo que implica que solo cuatro de cada diez contribuyentes están al día con sus pagos.
Frente a este escenario, los municipios han implementado distintas estrategias para incentivar la regularización de las deudas, entre ellas descuentos por pago anticipado y planes de moratoria. Sin embargo, las administraciones locales reconocen que estas herramientas no han logrado revertir la tendencia general.
En paralelo, la tasa vinculada a la actividad comercial presenta un comportamiento relativamente más favorable, con niveles de morosidad que oscilan entre el 30% y el 35%, lo que la convierte en una de las fuentes de ingresos más estables dentro del esquema municipal.
Las autoridades advierten que la combinación entre caída de la coparticipación y menor cumplimiento tributario complica la planificación de gastos e inversiones previstas en los presupuestos locales, en un contexto económico que continúa presionando sobre las finanzas públicas.