San Juan mantiene bajo vigilancia las lagunas naturales de alta montaña ante la posibilidad de que el deshielo y las condiciones climáticas de los próximos meses generen crecidas repentinas en los ríos de la provincia. La preocupación de los especialistas está centrada en la capacidad de estos embalses naturales para contener el agua acumulada y en el riesgo de que una liberación abrupta provoque aumentos extraordinarios de los caudales.
El director de Hidráulica, José María Ginestar, explicó que los organismos provinciales realizan controles periódicos sobre el estado de las lagunas cordilleranas y el comportamiento del deshielo. En declaraciones a la prensa, advirtió que existe preocupación por la posibilidad de que alguno de estos reservorios naturales colapse y libere grandes volúmenes de agua en poco tiempo.
El funcionario señaló que uno de los escenarios que mantienen en observación contempla un derrame de hasta 1.000 metros cúbicos por segundo. Para anticipar posibles complicaciones, además de las mediciones técnicas, las autoridades incorporan información aportada por baqueanos y empresas mineras que operan en sectores de alta montaña y cuentan con campamentos en la zona.
Uno de los antecedentes que genera mayor atención es lo ocurrido en noviembre de 2005 con la laguna Los Erizos, en Calingasta. En aquella oportunidad, un desprendimiento de rocas había formado un embalse natural que terminó cediendo y liberó millones de metros cúbicos de agua. La crecida provocó un aluvión que afectó caminos, puentes, cultivos y poblaciones, obligó a evacuar a unas 250 personas y ocasionó daños en las obras del entonces dique Caracoles. No hubo víctimas fatales.
Ginestar recordó ese episodio como una referencia para los controles actuales y remarcó que la provincia debe mantenerse preparada ante fenómenos naturales de estas características. La acumulación de nieve en la Cordillera y el aporte de agua que recibirán los ríos durante el deshielo obligan a seguir de cerca la evolución de cada sector.
Respecto de las proyecciones para la presente temporada hídrica, el titular de Hidráulica indicó que las estimaciones disponibles prevén un incremento del caudal cercano al 130%, por debajo de los escenarios de hasta el 200% que también se consideran en los análisis. Aclaró que las previsiones se actualizan semanalmente debido a la variabilidad de las condiciones climáticas.
El objetivo de las autoridades es que el aumento del caudal se produzca de manera gradual, con valores de entre 100 y 150 metros cúbicos por segundo, para facilitar la administración del agua y permitir una operación más previsible de los diques. Como referencia, Ginestar mencionó que durante el mismo período de 2025 los registros rondaban los 90 metros cúbicos por segundo.
Sin embargo, el funcionario advirtió que las lluvias podrían representar una amenaza adicional durante los próximos meses. Según explicó, las precipitaciones intensas podrían generar complicaciones incluso más importantes que el incremento habitual de los ríos por el deshielo.
En ese contexto, el monitoreo de las lagunas naturales, la evolución de las nevadas y los pronósticos meteorológicos serán factores centrales para anticipar posibles crecidas y reducir los riesgos para las poblaciones y la infraestructura ubicadas aguas abajo.

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