El Gobierno provincial espera que la fuerte acumulación de nieve durante el invierno permita aumentar significativamente la disponibilidad hídrica. Producción estima que podría triplicarse el volumen de agua respecto del actual ciclo y que habrá menos días de interrupciones.
El panorama hídrico para los productores agrícolas de San Juan podría cambiar de manera significativa durante la próxima temporada de riego. El Gobierno provincial ya trabaja con la expectativa de contar con un mayor volumen de agua y anticipa que las restricciones podrían reducirse considerablemente respecto del actual año hídrico.
El ministro de Producción, Gustavo Fernández, señaló que la entrega de agua a los regantes ya se encuentra por encima del volumen acordado en marzo, cuando la provincia atravesaba un escenario de sequía y existía preocupación por la disponibilidad del recurso.
Según explicó el funcionario, el incremento responde a las condiciones actuales y se implementa en coordinación con los productores. En ese sentido, adelantó que el próximo ciclo podría tener una reducción importante en la cantidad de jornadas de corte de agua, aunque aclaró que todavía resta definir el esquema definitivo.
La principal expectativa está puesta en la cantidad de nieve acumulada en la Cordillera durante este invierno. El importante manto níveo genera mejores proyecciones para el deshielo y, en consecuencia, para el caudal que podría recibir el río San Juan durante el próximo ciclo.
Las estimaciones preliminares apuntan a un incremento muy significativo del recurso. Desde Hidráulica incluso señalaron que el caudal podría multiplicarse entre dos y tres veces en comparación con los registros habituales. Fernández fue más allá y planteó como escenario posible que la erogación llegue a triplicar la correspondiente al año hídrico en curso.
La situación contrasta con la que se presentaba a comienzos de año. En marzo, luego de las negociaciones entre el Gobierno y los regantes del Valle de Tulum, el Consejo de Hidráulica había establecido una distribución de 678 hectómetros cúbicos hasta septiembre, en un contexto marcado por la escasez.
Ahora, la discusión comienza a girar en sentido contrario: cómo administrar una eventual mayor abundancia de agua. Si las previsiones se cumplen, las autoridades deberán definir una modalidad de distribución acorde con un volumen de recurso sustancialmente superior al actual.
El dato decisivo será el pronóstico hídrico oficial, que habitualmente se presenta entre fines de septiembre y comienzos de octubre. Allí se determinará con mayor precisión cuánto será el escurrimiento esperado del río San Juan y, a partir de ese dato, se establecerá el esquema de entrega para los distintos sectores productivos.
Para el sector agrícola, la perspectiva representa un cambio sustancial respecto del escenario enfrentado durante este año. Una mayor disponibilidad permitiría reducir las restricciones y mejorar las condiciones para el riego, aunque el Gobierno deberá definir cómo administrar el recurso en función del caudal que finalmente aporte el deshielo.