Protección Civil trabaja para mejorar las alertas tempranas y coordinar con municipios, Bomberos y otras áreas de respuesta. El fuerte viento Zonda de fines de septiembre dejó decenas de casas afectadas por el fuego y más de 60 intervenciones en una sola jornada.
San Juan busca reforzar sus mecanismos de prevención y respuesta ante fenómenos climáticos extremos, con un sistema de alertas tempranas que permita movilizar recursos antes de que las emergencias alcancen su mayor intensidad. La estrategia de Protección Civil apunta a mejorar la coordinación entre municipios, Bomberos y los organismos que intervienen en situaciones de riesgo.
El director de Protección Civil, Diego Morales, confirmó que el organismo trabaja en la planificación de protocolos para enfrentar episodios de viento Zonda, incendios, crecidas e inundaciones, con el objetivo de reducir los tiempos de reacción y anticipar posibles consecuencias.
La necesidad de fortalecer estos mecanismos quedó expuesta durante el último episodio severo de viento Zonda, registrado a fines de septiembre. Según el relevamiento de Protección Civil, alrededor de 30 viviendas resultaron afectadas por incendios y se contabilizaron más de 60 intervenciones durante una misma jornada.
Morales explicó que las ráfagas intensas y la aparición simultánea de distintos focos pueden dificultar las tareas de contención del fuego. En esas circunstancias, la prioridad de los equipos de emergencia es resguardar a la población y disponer evacuaciones o traslados hacia sectores seguros cuando la situación lo requiere.
Una vez controlada la emergencia, comienza otra etapa centrada en la asistencia a las familias damnificadas, que demanda la intervención de los municipios y de las áreas sociales para atender las necesidades de quienes sufrieron daños.
Frente a este escenario, Protección Civil también plantea avanzar en protocolos compartidos y en un esquema de comando unificado entre la Provincia y los gobiernos municipales para afrontar jornadas con condiciones meteorológicas adversas.
El objetivo es dejar atrás una respuesta concentrada principalmente en actuar una vez desatada la emergencia y avanzar hacia un sistema que permita anticipar riesgos, coordinar a los equipos y disponer de los recursos necesarios antes de que los daños se multipliquen.