Familias de la Escuela Industrial, la Escuela de Comercio y el Colegio Central Preuniversitario analizan recurrir a la Justicia ante la continuidad de los paros. El grupo reúne a más de 600 padres y representa a unos 3.000 estudiantes.
El conflicto por los paros en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) sumó un nuevo capítulo: padres autoconvocados de sus tres colegios preuniversitarios analizan presentar un amparo colectivo para reclamar por la continuidad de las clases y evitar que los estudiantes sigan acumulando jornadas sin actividad.
La iniciativa es impulsada por familias de la Escuela Industrial, la Escuela de Comercio y el Colegio Central Preuniversitario, que conformaron un espacio integrado por más de 600 padres y que, según sus referentes, representa a una comunidad educativa cercana a los 3.000 alumnos.
El planteo surgió a partir de la cantidad de jornadas que los estudiantes ya perdieron durante el ciclo lectivo. De acuerdo con el cálculo realizado por los padres, este viernes llegarían a 32 días hábiles sin clases. A esa cifra se suma un comienzo de año marcado por interrupciones durante marzo, abril y mayo, además de las medidas de fuerza de junio y agosto y el receso invernal.
Frente a este escenario, las familias comenzaron a consultar abogados para determinar la viabilidad de una acción judicial. La idea es solicitar mediante un amparo colectivo que se garantice un piso de continuidad educativa o que se establezca algún mecanismo de contingencia frente a futuras medidas de fuerza.
Uno de los aspectos que todavía deben resolver es el costo de la presentación. Los presupuestos que recibieron hasta el momento oscilan entre los 2.500 y los 5.000 dólares, por lo que ahora analizan cómo reunir los fondos entre las familias que participan de la iniciativa.
La estrategia, sin embargo, no apunta necesariamente a detener el paro que ya está en desarrollo. Los padres consideran que los tiempos administrativos y judiciales hacen poco probable que una presentación pueda tener efectos inmediatos sobre una medida de fuerza ya iniciada. Por eso, buscan avanzar ahora con la preparación del recurso para contar con una herramienta disponible ante un próximo conflicto.
El grupo ya había evaluado recurrir a la Justicia meses atrás, pero en aquel momento decidió postergar la iniciativa debido a las expectativas de que el conflicto salarial docente pudiera encaminarse y las clases recuperaran cierta normalidad. La aparición de nuevas medidas de fuerza volvió a poner la alternativa judicial sobre la mesa.
Otro de los puntos que las familias deberán definir con los abogados es el alcance que podría tener una eventual resolución judicial. El planteo podría derivar en una medida limitada a una situación concreta o, dependiendo de la decisión del magistrado, establecer algún mecanismo que tenga incidencia durante una parte más extensa del ciclo lectivo.
Mientras avanzan las consultas legales, los padres también expresan preocupación por el impacto que la discontinuidad tiene en los estudiantes. Sostienen que la reiteración de jornadas sin clases no solo dificulta recuperar contenidos, sino que también genera frustración y desmotivación entre los alumnos.
La intención es definir durante los próximos días el equipo de abogados que llevará adelante el análisis y comenzar a reunir los recursos necesarios. El objetivo de las familias es llegar al próximo conflicto con la presentación preparada y evitar que una nueva medida de fuerza vuelva a traducirse en más días perdidos para los estudiantes de los colegios preuniversitarios.