eNoticias
InicioSan JuanEl cierre del Cristo Redentor vuelve a poner al...
San Juan
ACTUALIDAD

El cierre del Cristo Redentor vuelve a poner al Túnel de Agua Negra en el centro del debate

Los 34 días de interrupción del principal paso entre Argentina y Chile reavivaron en San Juan y Coquimbo el reclamo por una conexión alternativa a través de la Cordillera. El proyecto sigue sin estar en construcción y necesita reactivar su esquema político, técnico y financiero.

Jose Luis Lisi 20 de agosto 2026, 11:34 5 min de lectura

El prolongado cierre del Sistema Integrado Cristo Redentor volvió a poner sobre la mesa una discusión que lleva años atravesando a San Juan y la Región de Coquimbo: la necesidad de contar con una segunda conexión internacional capaz de garantizar el intercambio entre Argentina y Chile cuando las condiciones climáticas dejan fuera de servicio los pasos cordilleranos.

Después de 34 días de interrupción por las intensas nevadas y las condiciones meteorológicas registradas en la Cordillera, el corredor que une Mendoza con la Región de Valparaíso comenzó a recuperar su funcionamiento. La situación generó importantes dificultades para el transporte de cargas y volvió a exponer la vulnerabilidad de concentrar buena parte del tránsito internacional en un único paso.

En ese escenario, el Túnel de Agua Negra recuperó protagonismo en Chile. Desde la Región de Coquimbo volvieron a plantear la conveniencia de avanzar con la obra y utilizar el episodio del Cristo Redentor como argumento para acelerar la búsqueda de una alternativa permanente de conexión.

El consejero regional Lombardo Toledo consideró que el proyecto terminará concretándose y atribuyó la demora a la falta de decisión política y de una estrategia sostenida entre ambos países. El planteo se suma a otros reclamos surgidos en Coquimbo, incluido el pedido realizado en 2025 para retomar las gestiones y establecer una hoja de ruta para la iniciativa.

Sin embargo, Agua Negra todavía está lejos de convertirse en una obra en marcha. El proyecto permanece en una etapa de preparación y estructuración, luego de que durante años Argentina y Chile avanzaran en estudios técnicos, acuerdos y mecanismos de financiamiento que posteriormente quedaron paralizados.

La iniciativa contempla la construcción de dos túneles paralelos de aproximadamente 13,9 kilómetros cada uno, destinados a atravesar la Cordillera y conectar San Juan con Coquimbo. La obra fue concebida como una pieza central del Corredor Bioceánico Central, un eje destinado a vincular los mercados del Atlántico con los puertos del Pacífico.

Uno de los principales antecedentes financieros es el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo, que mantiene una línea de crédito condicional de hasta 1.500 millones de dólares vinculada al programa del Túnel Internacional de Agua Negra. Una primera operación, por 280 millones de dólares para Argentina y Chile, estuvo destinada a la etapa inicial del proyecto. No obstante, tanto aquella operación como el programa de estructuración aparecen cerrados en los registros del organismo, mientras la línea general continúa en proceso de implementación.

Ese escenario deja al proyecto ante una nueva instancia: recuperar el impulso institucional, actualizar los estudios y definir nuevamente las condiciones financieras que permitan pasar de la planificación a una eventual licitación y construcción.

Para San Juan, la discusión adquiere además una importancia creciente por el desarrollo de la actividad minera y la necesidad de ampliar las alternativas logísticas hacia los mercados internacionales. Una conexión por Agua Negra permitiría complementar los pasos existentes y reducir la dependencia de corredores que pueden quedar bloqueados durante períodos de nevadas intensas.

El interés también está relacionado con la necesidad de adaptar la infraestructura fronteriza a escenarios climáticos cada vez más extremos. La interrupción del Cristo Redentor durante más de un mes mostró el impacto que puede generar un evento meteorológico prolongado sobre el transporte, el comercio y la circulación entre ambos países.

Así, el cierre excepcional del paso mendocino volvió a funcionar como una señal de alerta para San Juan y Coquimbo. Agua Negra aparece nuevamente como una alternativa estratégica dentro del corredor bioceánico, aunque su concreción dependerá de que Argentina y Chile logren transformar los reclamos regionales en una decisión política conjunta, acompañada por estudios actualizados y un esquema de financiamiento viable.

Con los gobiernos de Javier Milei y Antonio Kast compartiendo una orientación política similar, el proyecto vuelve a encontrar un escenario que podría favorecer su reactivación. El desafío será comprobar si esa coincidencia alcanza para superar los obstáculos que durante años mantuvieron al Túnel de Agua Negra como una promesa de integración todavía pendiente.