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El acuífero de Tulum atraviesa una crisis histórica y crece la preocupación por el futuro hídrico de San Juan

Un informe técnico advirtió sobre el deterioro acelerado de la principal reserva subterránea de la provincia. La sobreexplotación, la contaminación y el hundimiento del suelo ponen en riesgo el abastecimiento de agua y la producción agrícola en el Valle de Tulum.

Jose Luis Lisi 28 de mayo 2026, 10:20 4 min de lectura

El principal reservorio de agua subterránea de San Juan atraviesa una situación crítica. Así lo expone el Séptimo Informe Técnico de Coyuntura elaborado por el CIGIAA, que advierte sobre un proceso sostenido de agotamiento del Acuífero Tulum, considerado estratégico para el abastecimiento humano y el desarrollo productivo de la provincia.

El documento señala que las extracciones mediante bombeo superan desde hace años la capacidad natural de recarga del sistema, generando un descenso acelerado de los niveles de agua. La problemática impacta directamente sobre el Valle de Tulum, donde se concentra gran parte de la población sanjuanina y de la actividad agrícola.

La relevancia del acuífero es central para el funcionamiento del oasis provincial. De acuerdo al informe, el sistema aporta cerca de la mitad del agua potabilizada que consume el valle y abastece de manera exclusiva a una porción significativa de las tierras cultivadas. En un territorio condicionado por la aridez, el deterioro de esta fuente subterránea compromete tanto el abastecimiento futuro como la sostenibilidad económica regional.

Los registros obtenidos durante 2024 muestran indicadores inéditos. En algunos sectores del acuífero, el nivel del agua desciende hasta dos metros por año, mientras que en las zonas confinadas la caída ronda el metro y medio anual. Los valores ya superan los registrados durante la histórica sequía de 1972 y reflejan un escenario de vaciamiento progresivo del sistema.

El estudio también revela consecuencias visibles en superficie. En departamentos como Capital, Rivadavia y Santa Lucía, numerosos pozos dejaron de ser operativos debido a la profundización de las napas, obligando a realizar nuevas perforaciones. A esto se suma un fenómeno de subsidencia o hundimiento del terreno que ya fue detectado en sectores de Pocito, donde se registraron deformaciones de hasta dos metros.

Según los especialistas, este proceso se produce por la compactación de los sedimentos subterráneos tras la pérdida de agua almacenada. El fenómeno no solo afecta infraestructura urbana y productiva, sino que además implica una reducción irreversible de la capacidad futura de almacenamiento del acuífero.

La calidad del agua también genera preocupación. El informe advierte un incremento sostenido de la salinidad en distintas áreas del sistema, asociado al bombeo intensivo y a la incorporación de aguas más salinas desde capas superiores. Esta situación amenaza la productividad agrícola al alterar las condiciones de los suelos cultivados.

En paralelo, se detectaron elevados niveles de nitratos en amplios sectores del acuífero libre, con concentraciones que superan los parámetros recomendados internacionalmente. Los técnicos vinculan esta problemática a la persistencia de pozos negros y a la falta de saneamiento adecuado. Además, en parte de los pozos analizados se encontraron rastros de metales pesados como arsénico, plomo, cadmio y zinc, asociados tanto a actividades industriales como al uso intensivo de agroquímicos.

Otro de los puntos críticos señalados en el trabajo es la modificación del funcionamiento natural del Río San Juan. El informe sostiene que el esquema actual de embalses y distribución prioriza el uso inmediato del recurso hídrico, limitando la infiltración necesaria para recargar el acuífero y profundizando el desequilibrio del sistema.

Frente a este escenario, el CIGIAA recomendó avanzar con medidas urgentes para evitar un deterioro mayor. Entre las principales propuestas figuran la suspensión preventiva de nuevas perforaciones, la fijación de límites de extracción, la implementación de programas de recarga artificial y mayores controles sobre los efluentes contaminantes.

El diagnóstico plantea un desafío estructural para San Juan. Los especialistas advierten que, sin cambios en la gestión del recurso hídrico, la provincia podría enfrentar en los próximos años consecuencias severas sobre el abastecimiento de agua, la producción agrícola y el equilibrio ambiental del oasis de Tulum.