El operativo combina trabajo territorial, análisis de datos y articulación interprovincial bajo coordinación judicial.
La desaparición de Alberto Quiroga activó un dispositivo de búsqueda que expone la complejidad de este tipo de casos. La investigación avanza con múltiples líneas abiertas y bajo un esquema que integra recursos operativos y análisis de información.
El punto de partida fue la denuncia familiar. A partir de allí, la Justicia ordenó un abordaje integral, con intervención de la Dirección de Investigación D-5 y distintas unidades especializadas.
Hoy, el trabajo se concentra en dos hipótesis. Una sitúa al hombre en la zona de La Chimbera, en 25 de Mayo. La otra se apoya en un posible avistamiento en Capital. Ambas líneas se desarrollan en paralelo.
El despliegue incluye rastrillajes en terreno, allanamientos y revisión de cámaras en espacios públicos y privados. A esto se suma el uso de drones, canes y personal especializado.
En paralelo, se activaron alertas en otras provincias, ampliando el radio de búsqueda y reforzando la coordinación.
El dato central es la incertidumbre. No hay elementos concluyentes para descartar escenarios. La investigación contempla hipótesis voluntarias, accidentales o forzadas.
En ese marco, el operativo continúa activo y se sostiene en una lógica clara: cubrir todas las líneas posibles hasta obtener una respuesta.