Federico Pereyra explicó que el reto propone a menores cortar durante dos días todo contacto con sus familias y ocultar información sobre su ubicación. En San Juan no se detectaron casos hasta el momento, pero la Fiscalía pidió reforzar la prevención ante posibles mecanismos de manipulación y grooming.
La UFI ANIVI alertó sobre los riesgos asociados al denominado “desafío de las 48 horas”, una práctica que circula en ámbitos digitales y que plantea a menores dejar de comunicarse durante dos días con familiares y personas cercanas, además de evitar revelar dónde se encuentran.
Federico Pereyra, ayudante de fiscal de la unidad especializada, señaló que hasta el momento no se registraron casos de esta modalidad en San Juan. Sin embargo, explicó que el desafío volvió a ganar presencia en Argentina durante 2025 y 2026, por lo que consideró necesario fortalecer las acciones preventivas.
La dinámica consiste en interrumpir las respuestas a mensajes y llamadas y mantener en reserva la ubicación del menor. Desde ANIVI advierten que el riesgo puede incrementarse cuando la propuesta no se limita a una interacción entre adolescentes o niños, sino que interviene un adulto que utiliza una comunidad virtual para generar confianza y promover este tipo de conductas.
Pereyra remarcó que no necesariamente se trata de un juego entre menores y explicó que algunas situaciones pueden reproducir mecanismos propios del grooming. Entre las señales de alerta mencionó la construcción progresiva de un vínculo de confianza, la solicitud de mantener secretos y el pedido de ocultar determinada información a los adultos responsables.
La franja etaria de entre 9 y 13 años aparece entre las más expuestas, debido al uso habitual de redes sociales, plataformas digitales y juegos online. En ese contexto, desde la Fiscalía consideran fundamental que los adultos conozcan las dinámicas que pueden presentarse en estos espacios.
ANIVI recomendó mantener abiertos los canales de comunicación dentro de las familias y evitar que la respuesta inicial ante una conducta sospechosa se limite al castigo. El objetivo es favorecer un entorno en el que los menores puedan contar lo que les ocurre sin temor y permitir una detección temprana de posibles situaciones de riesgo.
Para Pereyra, además de controlar el uso de las plataformas, resulta fundamental enseñar a los menores a reconocer señales de manipulación. De esta manera, pueden identificar cuándo una propuesta presentada como una actividad recreativa puede esconder una situación de riesgo o formar parte de una estrategia destinada a generar aislamiento y ocultamiento.