Los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec muestran que el Gran San Juan redujo la pobreza del 38,9% al 32,6% en un año. Mientras Mendoza y San Luis registraron aumentos, la provincia revirtió su situación y dejó de ser la más afectada de la región.
El Gran San Juan se consolidó como el aglomerado urbano con el menor índice de pobreza de la región de Cuyo durante el primer trimestre de 2026, luego de registrar una reducción de 6,3 puntos porcentuales en comparación con igual período del año pasado, según los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El indicador descendió del 38,9% en el primer trimestre de 2025 al 32,6% en los primeros tres meses de este año, marcando la mayor mejora entre los principales centros urbanos cuyanos. La caída permitió que San Juan pasara de ocupar el último lugar en la región a convertirse en el distrito con el menor nivel de pobreza.
La evolución contrasta con lo ocurrido en las provincias vecinas. En el Gran Mendoza, la pobreza aumentó del 34,2% al 37,9%, mientras que en el Gran San Luis pasó del 30,7% al 34,2%. De esta manera, ambos aglomerados registraron un deterioro de sus indicadores, en sentido opuesto al comportamiento observado en San Juan.
El cambio resulta aún más significativo al compararlo con la situación de hace un año. En el primer trimestre de 2025, el Gran San Juan encabezaba el ranking de pobreza en Cuyo. Doce meses después, el escenario se invirtió y la provincia exhibe el mejor desempeño de la región.
En el plano nacional, la reducción de la pobreza fue considerablemente más moderada. Los datos del Indec reflejan una baja de apenas 0,7 puntos porcentuales respecto del mismo período de 2025, una diferencia que ubica a la mejora registrada en San Juan muy por encima de la tendencia general del país.
Especialistas atribuyen la evolución del indicador a distintos factores económicos y laborales. Un análisis de la Universidad Católica Argentina (UCA) señala que durante el primer trimestre incidieron variables como la pérdida del poder adquisitivo frente al aumento de la canasta básica, el crecimiento de la informalidad, la desaceleración de la actividad económica y el mayor peso de las tarifas sobre los ingresos familiares. Además, advierten que la evolución de la pobreza en los próximos meses dependerá, principalmente, de la generación de empleo formal y de una recuperación sostenida de los ingresos reales.