La conexión puso fin a años de depender de velas, candiles y paneles solares en una zona rural de Valle Fértil. El servicio no solo transformó la vida cotidiana, sino que también abre nuevas posibilidades para el turismo rural y la producción ganadera.
Un total de 16 familias de Sierras de Chávez, en el departamento Valle Fértil, comenzaron una nueva etapa luego de acceder por primera vez a un suministro eléctrico continuo. La llegada de la infraestructura puso fin a décadas en las que los vecinos debieron recurrir a métodos alternativos para cubrir necesidades básicas de iluminación y energía.
Hasta hace poco, las viviendas de la zona dependían de velas, candiles y, con el tiempo, paneles solares. La nueva conexión permitió incorporar electrodomésticos y herramientas que hasta ahora resultaban difíciles o imposibles de utilizar con regularidad.
Heladeras, freezers, estufas, televisores y distintos equipos eléctricos ya forman parte de la vida cotidiana de las familias beneficiadas. La disponibilidad permanente de energía también facilita el acceso a internet y mejora las condiciones para desarrollar actividades económicas desde la localidad.
Uno de los sectores que podría aprovechar especialmente esta transformación es el turismo rural. Arturo Fernández, vecino de Sierras de Chávez y dedicado a esa actividad desde 2017, señaló que contar con electricidad permitirá mejorar los servicios destinados a los visitantes, desde la conservación de alimentos hasta la calefacción y la ampliación de los espacios de alojamiento.
La expectativa también está puesta en generar nuevas fuentes de trabajo para habitantes de la zona. El crecimiento de los emprendimientos turísticos podría extender la actividad más allá de los fines de semana y permitir que otros vecinos se incorporen a los servicios.
La producción ganadera también se verá beneficiada, ya que la electricidad permitirá incorporar equipamiento para facilitar distintas tareas vinculadas a la actividad rural.
El acceso energético fue posible luego de una serie de mejoras en la infraestructura de la zona. Entre ellas, la apertura y acondicionamiento del camino tuvo un papel fundamental para permitir el ingreso de los materiales y avanzar posteriormente con la instalación de la línea eléctrica.
Sin embargo, el proceso todavía no alcanzó a toda la comunidad. Entre seis y siete familias continúan sin conexión debido a la distancia que las separa de la infraestructura instalada. Por ahora, no está prevista una ampliación de la red durante este año.
Para las familias que ya cuentan con el servicio, la llegada de la electricidad representa mucho más que una mejora en las condiciones de vida. Después de generaciones acostumbradas a vivir sin suministro permanente, la conexión abre la posibilidad de incorporar nuevas herramientas, fortalecer actividades productivas y proyectar un futuro diferente en una de las zonas rurales más alejadas de San Juan.