San Juan busca revertir el retroceso de sus exportaciones de uva de mesa mediante la incorporación de variedades licenciadas con mayor demanda internacional. La estrategia contempla el desembarco de cinco empresas especializadas en genética, interesadas en iniciar sus actividades en Argentina desde la provincia, con el objetivo de modernizar la producción y recuperar competitividad en los mercados externos.
El secretario de Agricultura, Ganadería y Agroindustria, Miguel Moreno, explicó en diálogo con Radio Mil20 que la iniciativa forma parte del programa Viticultura San Juan 360, una propuesta que busca reorganizar el sector a partir de las necesidades planteadas por los productores. El plan abarca distintos segmentos de la actividad, entre ellos mosto, uvas para vinificación, pasas, uva de mesa, viveros y enoturismo.
Uno de los principales reclamos de los productores fue acceder a materiales genéticos que respondan mejor a las preferencias de los consumidores internacionales. Para avanzar en esa dirección, funcionarios provinciales mantuvieron reuniones con compañías especializadas durante una visita a Chile, un simposio realizado en Murcia, España, y una feria frutihortícola en Madrid.
En esas instancias tomaron contacto con Sun World, Bloom Fresh, Grape Evolution, Grapa e ITUM, firmas que trabajan en el desarrollo de variedades de uva. Según Moreno, las cinco empresas manifestaron interés en participar del proceso y evaluar alternativas para introducir sus materiales en la producción sanjuanina. La incorporación estará sujeta a las condiciones comerciales y al pago de regalías por el uso de la genética licenciada.
El principal desafío es recuperar una actividad que perdió gran parte de su presencia exportadora. De acuerdo con las cifras mencionadas por el funcionario, alrededor de 2008 San Juan exportaba más de 100 millones de kilos de uva de mesa por año, mientras que actualmente el volumen ronda los dos millones, con diferencias según cada campaña.
La caída contrasta con la evolución del mercado mundial. Moreno señaló que el consumo global pasó de 15 millones de toneladas en 2000 a unos 33,7 millones de toneladas anuales en la actualidad. Desde la perspectiva oficial, la provincia no logró acompañar esa expansión con una renovación suficiente de las variedades cultivadas.
Las nuevas alternativas apuntan a responder a las exigencias de supermercados y distribuidores, que priorizan uvas blancas, rosadas y negras sin semillas, con textura firme y buena capacidad de conservación durante el transporte, el almacenamiento y la comercialización. Estas características permiten reducir pérdidas y mejorar las condiciones de venta. Según Moreno, algunas de las variedades presentadas pueden alcanzar rendimientos superiores a los 33.000 kilos por hectárea, con la fruta acondicionada en cajas.
Para concretar el proyecto, el Gobierno provincial trabaja con la Secretaría de Agricultura de la Nación en la resolución de cuestiones legales y administrativas que, según el funcionario, dificultaban la llegada de las compañías. También participan la Cámara de Comercio Exterior y productores locales.
El próximo paso será el 19 de noviembre, cuando se realice una mesa sectorial en San Juan durante la Fiesta Nacional del Sol. Allí, las cinco empresas presentarán sus variedades y el INTA dará a conocer materiales genéticos propios para su evaluación.
La meta oficial es que durante 2027 comiencen a llegar los primeros materiales para realizar pruebas en fincas. A partir de esos ensayos se podrá evaluar su adaptación a las condiciones locales y su potencial productivo, en un proceso que busca sentar las bases para recuperar mercados y reposicionar a San Juan en el negocio internacional de la uva de mesa.

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