La caída de las ventas, el crecimiento de las importaciones y el avance del comercio ilegal profundizan la crisis del sector textil en San Juan. Comerciantes aseguran que algunas empresas ya redujeron su plantilla y advierten que la recuperación del consumo podría demorar al menos dos años.
La industria textil sanjuanina atraviesa uno de sus momentos más complejos, en línea con la situación que afecta al sector a nivel nacional. La baja en las ventas, la creciente competencia de la ropa importada y el avance del comercio informal obligaron a comerciantes y fabricantes a modificar sus estrategias para sostener la actividad, mientras algunas empresas locales ya comenzaron a reducir personal.
El panorama también se refleja en los datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), cuyo relevamiento correspondiente al bimestre mayo-junio de 2026 mostró una caída interanual del 6,9% en las unidades vendidas.
La vicepresidenta de la Cámara de Comercio de San Juan y referente del sector textil, Letizia Silvina, señaló que una de las fábricas más afectadas es Sol y Oro, cuyo nivel de actividad se vio impactado por el incremento de las importaciones. En ese contexto, explicó que muchos comerciantes comenzaron a asociarse para comprar contenedores de indumentaria provenientes de China, impulsados por el creciente interés de los consumidores por plataformas internacionales como Temu y Shein.
Según indicó, otra histórica empresa del rubro debió reducir su plantilla laboral a la mitad para afrontar la caída de la actividad y los elevados costos operativos. Además, aseguró que la incertidumbre impide proyectar inversiones o una recuperación en el corto plazo.
La transformación del mercado también alcanzó a los proveedores. De acuerdo con Silvina, alrededor del 80% de las marcas que antes fabricaban jeans dejaron de producir esa prenda y optaron por importar mercadería terminada. Esta situación también obligó a los comercios a reducir significativamente sus márgenes de rentabilidad para mantener el nivel de ventas, con ganancias que hoy se ubican por debajo del 50%, muy lejos de los porcentajes que obtenían años atrás.
A este escenario se suma el crecimiento del comercio ilegal, otro de los factores que, según el sector, perjudica la competitividad. Si bien en San Juan no existen mediciones oficiales, desde la Cámara de Comercio estiman que la informalidad podría representar cerca del 30% del mercado, en línea con otros distritos del país.
Pese al difícil presente, desde el sector mantienen expectativas de una recuperación gradual. Consideran que las mejoras observadas en algunos indicadores macroeconómicos todavía no se trasladan al consumo, por lo que estiman que la reactivación de la actividad comercial y textil podría comenzar a evidenciarse recién en los próximos dos años.