La Junta de Riego de Calingasta pidió acelerar las obras de prevención ante el fuerte incremento registrado en los caudales de los ríos Los Patos y Castaño, en un contexto marcado por la importante acumulación de nieve en la cordillera y la proximidad de los meses en los que se espera un mayor escurrimiento.
Las mediciones realizadas durante los últimos días reflejaron una rápida suba. Según explicó el presidente de la entidad, Horacio Robilar, el caudal pasó de 26 metros cúbicos por segundo el lunes a 27 el martes y posteriormente alcanzó los 42 metros cúbicos por segundo.
La evolución genera preocupación porque las tareas de protección todavía están en ejecución y podrían verse condicionadas por una nueva crecida. Desde la Junta consideran que agosto y septiembre serán claves para completar los trabajos, ya que hacia octubre el aumento del agua podría impedir que las máquinas y operarios trabajen con normalidad dentro del cauce.
Actualmente se realizan intervenciones que incluyen enrocados, construcción de espigones y reencauzamientos, con el objetivo de evitar que el agua avance sobre las tomas de riego, propiedades particulares y sectores habitados ubicados en las proximidades de los ríos.
Uno de los puntos que concentra la atención es el puente de Villa Calingasta, donde la presencia de sauces y álamos dentro del cauce favorece la formación de obstáculos y puede provocar que el agua se desplace hacia los laterales durante una crecida.
Ante esta situación, la Junta solicitó la limpieza de aproximadamente 300 metros aguas arriba y otros 300 metros aguas abajo del puente, para mejorar la circulación del agua y disminuir los riesgos ante un incremento significativo del caudal.
Otro de los problemas señalados está relacionado con las 13 tomas de riego precarias existentes en la zona, muchas de ellas construidas con piedras y expuestas a sufrir daños si se produce una crecida de mayor magnitud.
Robilar valoró la conformación del Comité Provincial de Emergencia, aunque consideró que la planificación debe estar acompañada por obras concretas que permitan anticiparse a los efectos de una eventual crecida.
Más allá de la emergencia inmediata, desde la Junta también plantearon la necesidad de avanzar hacia una modernización de la infraestructura hídrica de Calingasta. El objetivo es contar con un sistema capaz de administrar de manera más eficiente el recurso ante la posibilidad de una mayor disponibilidad de agua después de varios años caracterizados por la sequía.
La preocupación central, por ahora, está puesta en ganar tiempo. El aumento de los caudales obliga a acelerar las obras antes de que el río limite las posibilidades de intervención y eleve el riesgo para las tomas, las propiedades y las zonas pobladas de Calingasta.
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