Los diputados oficialistas Enzo Cornejo (PRO) y Gustavo Usín (Actuar) se mostraron convencidos de que la Cámara de Diputados aprobará el acuerdo con Vicuña por US$250 millones y elevaron la presión sobre los bloques opositores de cara al debate legislativo.
Ambos legisladores coincidieron en que el convenio debe ser discutido, pero cuestionaron que eventuales reparos terminen transformándose en un rechazo integral. La advertencia estuvo dirigida particularmente a los sectores que todavía no fijaron una posición definitiva y que deberán definir su voto cuando el proyecto avance en comisiones y llegue al recinto.
Cornejo fue categórico al anticipar el resultado que espera para el tratamiento. El diputado del PRO aseguró que existe una mayoría suficiente para aprobar el acuerdo y manifestó incluso su expectativa de que el respaldo pueda alcanzar a la totalidad de la Cámara, al considerar que se trata de una herramienta con potencial para impulsar obras, empleo y desarrollo en la provincia.
El legislador también apuntó contra quienes eventualmente decidan votar en contra sin presentar una alternativa. En su interpretación, una oposición basada únicamente en cuestionamientos generales será difícil de sostener políticamente frente a un convenio que el oficialismo presenta como una oportunidad estratégica para San Juan.
La discusión, según planteó, debería concentrarse en el destino de los recursos y en las obras que podrían financiarse a partir del acuerdo, más que en una negativa general al convenio. En ese sentido, buscó instalar la idea de que el debate no debería limitarse a oficialismo contra oposición, sino centrarse en las necesidades que tiene la provincia.
Usín, por su parte, utilizó un tono todavía más duro al cuestionar la posibilidad de que algunos sectores acompañen parcialmente el acuerdo pero terminen rechazándolo por diferencias con determinados aspectos del convenio.
El diputado de Actuar sostuvo que las observaciones son legítimas siempre que formen parte de una discusión concreta. La diferencia, según explicó, aparece cuando los cuestionamientos se utilizan como argumento para rechazar el proyecto en su totalidad.
Para Usín, un legislador puede respaldar el acuerdo y, al mismo tiempo, dejar planteadas diferencias sobre puntos específicos. Lo que consideró inconveniente es convertir esas discrepancias en una negativa absoluta sin explicar cuáles serían las alternativas.
El posicionamiento de ambos diputados coloca ahora el foco sobre el peronismo, que tendrá un papel relevante en la definición del resultado. El oficialismo buscará ampliar el respaldo al convenio más allá de sus propias bancadas y evitar que el debate quede atrapado en una disputa estrictamente partidaria.
La expectativa oficial es que los cuestionamientos puedan canalizarse durante el tratamiento legislativo sin impedir la aprobación del acuerdo. En ese escenario, Cornejo y Usín instalaron una premisa política que será central durante la discusión: se puede debatir el convenio, modificar aspectos o plantear reparos, pero no utilizar esas diferencias como argumento para bloquear una inversión que el Gobierno provincial considera histórica.
Con el proyecto encaminado hacia el debate parlamentario, el desafío para el oficialismo será transformar esa confianza en votos concretos y, sobre todo, conseguir que la discusión sobre los alcances del acuerdo no termine dividiendo a la Cámara entre quienes lo apoyan y quienes directamente lo rechazan.
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