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Chimbas reordena el tablero del PJ: Rodríguez marca territorio y la tensión con Gramajo abre un nuevo capítulo

La intendenta dejó en claro que no piensa bajarse de una eventual búsqueda de la reelección, una definición que reconfigura el escenario interno del peronismo chimbero. Mientras Fabián Gramajo conserva peso político y capacidad de negociación, el partido comienza a mirar con preocupación una disputa que puede trascender las fronteras del departamento.

Jose Luis Lisi 15 de julio 2026, 16:21 4 min de lectura

La disputa por el liderazgo del peronismo en Chimbas dejó de ser un tema implícito para convertirse en una definición política con consecuencias hacia 2027. Al sostener que no puede correrse de una eventual candidatura a la reelección por su condición de intendenta en funciones, Daniela Rodríguez fijó una posición que reduce el margen para una convivencia electoral con su antecesor y mentor político, Fabián Gramajo.

Aunque la jefa comunal evitó presentarse formalmente como candidata, el mensaje fue leído dentro del PJ como una señal de que no está dispuesta a ceder el liderazgo territorial. La definición adquiere mayor relevancia porque llega después de varios meses de especulaciones sobre el futuro político de Gramajo, quien continúa siendo uno de los dirigentes de mayor peso electoral del justicialismo sanjuanino.

La situación coloca al peronismo frente a un desafío complejo. Chimbas representa uno de sus principales bastiones electorales y cualquier fractura interna podría repercutir no solo en la disputa municipal, sino también en la estrategia provincial para las elecciones de 2027.

Gramajo conserva un activo que dentro del PJ pocos discuten: su capacidad de movilizar votos. Tras dos mandatos como intendente, mantiene influencia sobre buena parte de la dirigencia departamental y un importante nivel de representación dentro del Concejo Deliberante, donde la mayoría del bloque justicialista responde a su espacio político. Esa fortaleza quedó reflejada meses atrás, cuando el Legislativo impulsó modificaciones al presupuesto municipal, rechazó el regreso de la tasa inmobiliaria y promovió cambios al reglamento interno que ampliaban los mecanismos de control sobre el Ejecutivo. Aquella ofensiva terminó profundizando las diferencias entre ambos sectores.

Sin embargo, el tablero político comenzó a mostrar algunos movimientos que fortalecen a Rodríguez. La intendenta asumió la conducción del PJ de Chimbas, se mostró alineada con la estructura partidaria provincial y en las últimas semanas profundizó gestos políticos con otros intendentes peronistas. Incluso compartió actividades con el diputado nacional Cristian Andino, uno de los dirigentes mencionados como posible candidato a gobernador del justicialismo, una fotografía que en el peronismo fue interpretada como una señal de alineamiento con el armado que impulsa la conducción partidaria.

Del otro lado, Gramajo también trabaja en la construcción de poder. Su cercanía con el intendente de Rawson, Carlos Munisaga, alimentó las versiones sobre un eventual regreso a la competencia por la Intendencia de Chimbas. Esa posibilidad cobró fuerza luego de que el rawsino no descartara públicamente una candidatura del exintendente, comentario que recibió una rápida respuesta de Rodríguez, quien marcó distancia al señalar que cada dirigente debe opinar sobre su propio departamento.

Mientras tanto, dentro del PJ provincial predomina una lógica de cautela. Distintos sectores consideran que el objetivo debe ser contener a todos los espacios, especialmente a dirigentes con peso electoral como Gramajo. Sin embargo, también reconocen que compatibilizar las aspiraciones de quienes buscan protagonismo rumbo a 2027 será una negociación compleja.

En ese contexto, el futuro inmediato dependerá menos de las declaraciones públicas que de las conversaciones políticas. Gramajo ya demostró en otras oportunidades que, pese a tensar las negociaciones, terminó integrándose a los acuerdos partidarios, como ocurrió con la conformación del Consejo del PJ y con su candidatura a diputado nacional en 2025. Esa experiencia lleva a muchos dirigentes a creer que todavía existe margen para una salida consensuada.

No obstante, la definición de Rodríguez modificó el escenario. Al dejar en claro que no está dispuesta a resignar una eventual candidatura para renovar su mandato, la intendenta trasladó la discusión desde el terreno de las especulaciones al de las decisiones políticas. Si ambos dirigentes mantienen sus aspiraciones, el peronismo deberá encontrar una fórmula para evitar que la principal fortaleza electoral que conserva en San Juan termine convirtiéndose en uno de sus mayores focos de conflicto.